¿Ser positivo? Mejor SER EFICAZ ante la crisis del coronavirus

por José Carrascosa
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¿Ser positivo? Mejor SER EFICAZ ante la crisis del coronavirus

A medida que pasan los días la realidad marcada por la crisis del coronavirus Covid-19 va dibujando un panorama bastante difícil, muy duro para algunas personas y colectivos sociales. Me molesta eso de hacer frente a la situación con “positividad” y la obligación de “ser positivo”, pues no supone ningún consejo práctico o ayuda concreta. ¿En qué consiste?, ¿cómo se hace?

¿Se puede hablar de ser positivo con la que está cayendo?, ¿puede ser positiva una persona enferma?, ¿se puede ser positivo habiendo víctimas?, ¿qué es ser positivo?, ¿en qué consiste ser positivo? Debemos explicarlo porque se puede interpretar de forma equivocada, como “mirar el lado positivo”. ¿Qué lado positivo tiene la crisis sanitaria y la posterior crisis económica? Si a las personas que están sufriendo de verdad se les dice que han de ser positivas o afrontarlo con positividad, sin más, me parece que se les está faltando el respeto porque posiblemente no entiendan nada en medio de su dolor. En mi opinión, quien lo predica o alardea de ello es el profesional que no tiene argumentos para explicarlo o esa persona que pretende aparentar, mostrarse “fortachona” y que parece que está por encima del bien y del mal, hasta que le toque de cerca. 

¿Qué NO ES ser positivo?

Ser positivo es una expresión desgastada por su uso coloquial, que ha perdido su auténtico sentido. Toca ser positivo, si no eres un abanderado y presumes de ser positivo, te conviertes en sospechoso de ser negativo, y que te consideren una persona “tóxica”. ¡Es un horror! Ser positivo se ha convertido en un estereotipo completamente alejado de su auténtico sentido.

Conviene comenzar por aclarar lo que NO ES “ser positivo”, hay que limpiar para rescatar la autenticidad de qué es el pensamiento positivo.

Ser positivo NO ES:

  • Crearse un mundo irreal, «el mundo de Yupi», tratar de vivir en él sin querer ver la realidad clara y meridiana, poniéndose una venda ante todo aquello que a uno le pueda perturbar.
  • Ver el lado positivo. La realidad es como es. No tiene dos lados, uno positivo y otro negativo. «Mira por aquí, pero no mires por ahí«. ¿Qué lado positivo tiene contagiarse, enfermar, morirse, que se muera tu padre o tu madre sola en un hospital sin poderse despedir, no saber qué va a suceder con el empleo, no poder seguir pagando los gastos corrientes? Es cierto que se puede afrontar la situación desde actitud positiva, como voy a explicar, pero de ninguna manera tiene un lado positivo. Es un drama.
  • Estar por encima del bien y del mal. Algunos quieren mostrar que pasan de todo o que no les compete, no se comprometen con la situación ni ante nada. Parece que están vacunados contra el sufrimiento o huyen de él permanentemente.
  • Todo va bien. Conoceréis a personas que se proyectan ante los demás siempre bien, contentos, alegres, rebosantes de felicidad. Les preguntas ¿qué tal?, ¿cómo estás?, siempre responden «muy bien«, «¿de qué te apuras?«. Siempre aparentan estar bien. A estos no les creáis, es pura fachada, es una pose. Pretenden mostrarse fuertes, nuestra sociedad nos empuja a ello. ¿Qué se esconde detrás de ese postureo? ¿Inseguridad, escasa empatía, poca emotividad?
  • Afirmaciones rotundas, en forma de máximas. Parecen afirmaciones más cerca del marketing que de la verdad, de quedar bien, de repetir el discurso políticamente correcto. Estas afirmaciones son obviedades que no convencen ni al que las dice. “Esto pasará, en nada volvemos a la normalidad…” Esta afirmación es una obviedad, retórica, hueca de contenido, que no resuelve nada en el día a día.
  • Autoengaños. Disfrazar o distorsionar la realidad para no hacerle frente. Por ejemplo, “yo no me voy a contagiar, a mí no me va a suceder”. Son autoafirmaciones que a uno le dejan tranquilo de momento, pero le dejan también sin soluciones, no le preparan para gestionar el problema. También, en este grupo metería las teorías conspiratorias relacionadas con poderes fácticos y ocultos, explicaciones supersticiosas.
  • Querer vivir en la eterna felicidad. Esta sociedad nos vende continuamente la aspiración o necesidad de ser feliz. No es posible serlo siempre, afortunadamente. Es una expectativa equivocada, imposible de darse. Es un pensamiento irracional porque no es posible. Parece que hay que ser positivo para no meterse en problemas o ir con problemas a los demás. Lo peor es que las personas que se apuntan a esta expectativa recriminan a los demás no hacerlo.     

¿Qué es el PENSAMIENTO POSITIVO? ¿en qué consiste pensar de forma positiva?

Nuestro cerebro procesa información, percibe las diferentes situaciones que vivimos y las percibe desde su punto de vista, las interpreta o juzga desde la experiencia, cultura, valores… de cada uno. De hecho, se puede afirmar que las cosas no son como son, sino como cada uno las percibe.

Existe un criterio a la hora de percibir las situaciones, estar más cerca o más lejos de los hechos tal cual se presentan, de la realidad clara y meridiana. Cuando se da rienda suelta a la carga emocional, nos alejamos de lo sucedido, distorsionamos la realidad, la hacemos más difícil, de forma que acabamos generando una “niebla” que nos impide ver lo sucedido. Si somos más objetivos, veremos lo sucedido, lo que ha ocurrido. Muchas veces vemos lo que nos ha parecido, guiado por nuestras emociones, pero no vemos lo que realmente ha sucedido.

El pensamiento es un habla interiorizada, un diálogo interno, autodiálogos. Cuando el diálogo interno refleja la situación tal cual se presenta, busca soluciones, trabaja en las soluciones, anima, da confianza, arma de paciencia, valora los pequeños avances… es un pensamiento positivo. Cuando el diálogo interno da rienda suelta a la carga emocional, distorsiona la realidad haciéndola más grave, genera angustia, temor, desanima… es un pensamiento negativo; también cuando la carga emocional distorsiona los hechos minimizándolos, resta importancia, lleva a conductas irresponsables… es un pensamiento negativo. Así pensamos, así sentimos y así actuamos.

Un ejemplo de autodiálogo positivo, ajustado a hechos y centrado en soluciones es “vamos a estar en casa durante unas semanas, no sabemos cuánto tiempo exactamente, se puede alargar”. En cambio, un autodiálogo negativo, percepción distorsionada por la carga emocional y no centrada en soluciones es “esta situación no la soporto, me subo por las pareces, me parece exagerado”.

Pensamiento positivo SÍ ES:

Las características que identifican al pensamiento positivo son las siguientes:

  • Ser realista, ver la realidad tal cual se presenta, percibir los hechos sin ir más allá, sin interpretar nada, sin dar rienda suelta a opiniones, impresiones, suposiciones, juicios de valor…
  • Es una forma de pensamiento científico, alejado de la interpretación, especulación, superstición…
  • Identificar la dificultad con la única intención de buscar soluciones y superarla, sin recrearse en ello o caer en el pensamiento rumiante, ni el lamento, enfado, desánimo…
  • Prever las dificultades que pueden surgir, que probablemente van a surgir, y prepararse para hacerles frente y superarlas.
  • Planificar. Detectar las dificultades ayuda a prepararse y superarlas, planificar de forma realista ayuda a conseguir las metas.
  • Trabajar en las soluciones. Las personas positivas son de soluciones más que de problemas. No se rumian el problema, avanzan en las soluciones.
  • Valorar los avances, progresos y logros por pequeños que sean. Estar centrado más en el avance, en el paso a paso, en el camino, que en lo que queda aún, en la meta o el resultado.
  • Ser práctico o EFICAZ. El pensamiento positivo ayuda a identificar la solución, generar posibles soluciones, valorar y decidir, centrarse en el plan de acción… El pensamiento positivo es práctico o resolutivo.
  • Optimismo. No se debe confundir optimistas con utópicos. Ser positivo es ser realista, planificar bien y conseguir metas, lo que nos hace ser optimistas. Los utópicos formulan grandes metas a largo plazo y tienen dificultades para prever los problemas con realismo, por lo acaban abandonando cuando encuentran obstáculos no previstos. Esas personas que dicen “no se puede ser realista porque la realidad es muy dura” son personas negativas, ya que la realidad tiene situaciones de todo tipo. Hablamos de un optimismo inteligente. 

Actitudes POSITIVAS y NEGATIVAS frente al coronavirus Covid-19

Sugiero que a partir de las claves que se ofrecen en este artículo, el lector identifique aquellas actitudes positivas y negativas con las que más se está alineando durante la cuarentena, las que más realiza o practica en su comportamiento diario, para mantenerse en las positivas y alejarse de las negativas.

ACTITUDES POSITIVAS:

  • Tomar conciencia de la situación, se trata de una crisis sanitaria.
  • Estar centrado en las soluciones, sobre todo en aquellas que a uno le competen.
  • Respetar el confinamiento.
  • Estar ocupado, realizar teletrabajo, ayudar a los hijos/as en las tareas escolares, realizar tareas domésticas, desarrollar las propias inquietudes o aficiones…
  • Cuidar las relaciones de pareja, hacer familia y cuidar las relaciones sociales de forma online.
  • Ser responsable y solidario.
  • Ayudar, ser generoso.
  • Estar pendiente de las personas más vulnerables.
  • Entender que esta situación ha parado el mundo.
  • Aceptar y convivir con la incertidumbre que abre esta situación.
  • Mantener un buen estado de ánimo.
  • Tener paciencia, saber esperar.
  • Entender, aceptar y prever el riesgo de contagio.
  • No consumir información del coronavirus durante 24 horas.
  • Ser empático con quien está enfermo o vive una situación más crítica.
  • Recurrir al sentido del humor, aunque pueda costar por momentos.
  • Entretenerse: leer, ver series, jugar a la consola, hacer manualidades, cocinar…
  • Confiar en las personas que están trabajando para resolver esta crisis (sanitarios, militares, fuerzas de seguridad, profesionales de logística, alimentación farmacias, gasolineras, correos, mensajería…)
  • Saber llevar, de momento, la decepción y el escepticismo respecto a la gestión política, habrá momento de pedir responsabilidades.
  • Mantener el optimismo, saber que se va a resolver.

ACTITUDES NEGATIVAS:

  • No dar importancia a la situación.
  • Trampear el confinamiento.
  • No adoptar medidas de protección.
  • No saber qué hacer durante el día.
  • Dejar que se apodere el aburrimiento.
  • No tener paciencia.
  • Enfadarse con la situación.
  • Estar demasiado sensibilizado, con miedo a contagiarse.
  • Atender a posibles síntomas, sugestionarse.
  • Miedo a contagiarse del virus.
  • Dejarse llevar por un bajo estado de ánimo.
  • Rumiar en exceso, dar vueltas, pensar de forma recurrente en situaciones de futuro sobre las que hay incertidumbre.
  • Ver y escuchar durante todo el tiempo noticias sobre el coronavirus.
  • Dejarse llevar por el pesimismo.
  • No tener empatía con personas que sufren.

Ser positivo es una actitud ante la vida

Ser realista, entender la lógica de la situación, aceptarla como viene y movilizarse para afrontarla y superarla puede ser una actitud ante la vida. El problema vive a la vuelta de la esquina. Nadie esperaba una situación como esta crisis sanitaria. De repente llama a nuestra puerta y se mete en casa. La cuestión es, ¿qué hago?, ¿qué hacemos?

No debemos hacer nada que haga más difícil la situación, que incremente el sufrimiento o malestar. Lo que hagas te ha de ayudar a estar bien, si no de forma inmediata, sí en el medio y largo plazo.

Hay situaciones muy duras que pueden darse a lo largo de la vida, como el desamor, el despido laboral, el fallecimiento de un ser querido. Son situaciones de mucho dolor, toca pasarlo mal, muy mal, pero cabe afrontarlas desde una actitud de superación, de afrontar la situación y acabar superándola, para volver a ver el sol y a disfrutar de la vida. Esto es una actitud positiva. Ser positivo es mucho más que una forma de pensar o de tomarse las cosas, es una actitud ante la vida. Ante la dificultad se puede elegir la opción de lamentarse o la de reaccionar y pelear para superarla.

¿Ayudarte o ponértelo difícil? ¡Tú eliges!

Somos muy conscientes del riesgo físico y no nos gusta exponernos ante riesgos evidentes. Si vemos una vitrocerámica roja, no se nos ocurre poner la mano encima a ver qué sucede. No la ponemos, sin más opción.

No somos tan conscientes de los riesgos emocionales, de aquello que nos mete realmente en problemas o que nos genera malestar. Dejarse llevar por la situación, vivir angustiado, asustado, atender a cualquier noticia sobre la situación, temer que puedas contraer el virus es una opción. Adaptarse y saber llevar la cuarentena, a pesar de la incomodidad que supone, aprovechando para reflexionar, estar tranquilo y distraído en quehaceres poco habituales es otra opción.

Cada uno elige. ¿Saber llevar la situación manteniendo un buen estado de ánimo o sufriendo y temiéndola? No tiene mucho sentido hacer la situación más difícil de lo que es y sufrir más de lo necesario.

Tampoco debe ser una opción, de ninguna manera, pasar de la situación, ser un irresponsable, un egoísta, exponerse y exponer a los demás al contagio. Estas actitudes son denunciables.

Para terminar, retomo mi reflexión inicial. Afrontar la situación con positividad, siendo positivo, es no decir nada, es insultar al sentido común y casi una falta de respeto. Ser positivo se ejerce, no se predica. Se ejerce desde una visión realista y consciente, mediante comportamientos eficaces, responsables y solidarios… Ser positivo es poner los pies en el suelo, entender el momento de dificultad, estar preocupado, pero tener fuerzas y clarividencia para ser tremendamente eficaz. Cuanto más difícil se pone una situación, más se agradece tener cerca personas que mantienen el tipo y actúan con lógica y tremenda eficacia. Se puede entender que haya personas que se ven superadas por la situación, es razonable y comprensible, pero cuesta tolerar al bobo que pasa de todo.

Ser positivo se contagia dando ejemplo, no dando consejos. El refranero popular dice “dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces”.


José Carrascosa

José Carrascosa

Pionero de la psicología del deporte en España, ha trabajado durante más de 25 años con deportistas, entrenadores y equipos profesionales de primer nivel, ha colaborado en logros deportivos de sus clientes (ascensos, títulos nacionales y europeos, marcas europeas y mundiales, medallas olímpicas). Ha ayudado a que haya cambiado la percepción sobre las emociones y el alto rendimiento, desde “echarle güevos” a “competir”, desde el desconocimiento a la toma de conciencia del papel de las emociones sobre el rendimiento y el bienestar. Se considera un “artesano” de la educación y desarrollo emocional

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