Qué es la preparación psicológica

José Carrascosa
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Qué es la preparación psicológica

Cada vez se da mayor importancia a estar preparado a nivel emocional. Muchas competiciones se escapan por no haber sabido gestionar el momento decisivo. Muchos “talentos” no llegan a concretarse en buenos deportistas por no saber gestionar momentos o situaciones, por no saber vivir como un deportista. Los grandes deportistas o entrenadores afirman que la cabeza marca la diferencia en un contexto en el que existe mucha igualdad a nivel técnico y táctico. ¿Qué es la preparación psicológica?, ¿en qué consiste?

Los psicólogos del deporte y los coaches contribuimos a alimentar una idea posiblemente equivocada, desde mi punto de vista, de lo que es la preparación psicológica. Los primeros tratan de facilitar una “varita mágica” o una “rutina infalible”, los segundos transmiten una “motivación especial” que pueda con todo, en ambos casos con el propósito de que el deportista compita al más alto nivel. No comparto ambas visiones, porque el deportista depende de alguien o de hacer algo para estar preparado.

PREPARACIÓN PSICOLÓGICA es “ESTAR PREPARADO”

Entiendo la preparación psicológica más como desarrollo emocional, disponer de competencias emocionales o saber gestionar a nivel emocional cualquier situación relacionada con el entrenamiento y la competición, cualquier situación con todo lo que rodea al deportista. Preparación psicológica es desarrollo emocional y personal. La preparación psicológica se entiende asociada y como consecuencia de un aprendizaje y desarrollo emocional. Preparación psicológica es aprendizaje, formación y desarrollo emocional, es saber gestionar de forma eficaz y autónoma cualquier situación relacionada con la actividad deportiva.

Resulta muy artificial y poco fiable dotar a un deportista de una herramienta que le ayude en el momento de la competición cuando está orientado exclusivamente al resultado o la marca, ya que tiende a responsabilizarse en exceso, no sabe gestionar la frustración, es poco estable a nivel emocional, es impaciente y busca el éxito con ansiedad, es inseguro, demasiado sensible a la valoración u opiniones ajenas… Es muy difícil que rutinas precompetitivas funcionen o sean realmente efectivas en un perfil personal con escaso desarrollo emocional. Es muy difícil ser una persona inmadura, insegura, ansiosa… y encontrar equilibrio con una simple rutina psicológica.  A muchos psicólogos y coaches les agrada que el deportista dependa o se “cuelgue” de ellos para gestionar el momento de la “verdad”.

El psicólogo del deporte debe fomentar la autonomía emocional. Un deportista preparado no necesita al psicólogo o al Coach a su lado constantemente. Le necesita como asesor, educador o formador de forma que le guía y le acompaña hacia la autonomía emocional y la eficacia personal. Desde el aprendizaje emocional el deportista va mejorando progresivamente sus competencias emocionales y consiguiendo ser mucho más eficaz en la gestión de situaciones que vive de forma cotidiana en el ejercicio de su actividad deportiva, también las relacionadas con la competición.

PREPARACIÓN PSICOLÓGICA es “SABER COMPETIR”

La preparación psicológica consiste, lógicamente, en estar preparado a nivel emocional para gestionar con eficacia cualquier situación que pueda surgir en torno al deportista, relacionada bien con la práctica deportiva bien con ámbitos personal y socioafectivo. Se trata de estar preparado hasta para los imprevistos. Retomando que entiendo por competir, la preparación psicológica consiste en “saber competir”, resultado del aprendizaje de competencias emocionales concretas, de ser competente para ser competitivo.

Recomiendo el artículo publicado en nuestra Revista Saber Competir: Qué es competir.

PREPARACIÓN PSICOLÓGICA es “APRENDER COMPETENCIAS EMOCIONALES”

¿Qué competencias emocionales requiere un deportista para optimizar el desarrollo de su talento, desarrollarse como deportista y como persona, estar preparado para gestionar su deporte y su vida?

Se exponen a continuación aquellas competencias que considero imprescindibles, que hay que educar en el deportista para su óptima formación o preparación:

  1. AUTONOMÍA EMOCIONAL.

Eficacia personal. El deportista necesita de la persona, sin una buena dimensión personal el deportista no sabrá gestionar y desarrollar su talento deportivo.

Se entiende por autonomía emocional lograr que el estado de ánimo esté por encima de las circunstancias, no dependa tanto de lo que vaya aconteciendo como de saber ser y estar. Autonomía emocional supone:

  • dirigir y gobernar la propia vida (autoliderazgo)
  • ser proactivo, provocar lo que uno quiere que suceda
  • tener independencia de criterio y una visión relativa de las opiniones
  • ser tolerante, comprensivo, respetuoso y flexible en la forma de pensar
  • ser estable a nivel emocional
  • disponer de un buen autoconcepto, autoestima y autoconfianza
  • ser autocrítico, autoexigente
  • tener sentido justo de la responsabilidad
  • saber gestionar la exigencia y la dificultad
  • entender las críticas, entender el éxito y el fracaso
  • saber gestionar la frustración propia y ajena
  • ser eficaz en la gestión de conflictos y en la toma de decisión
  • tener una visión positiva de la realidad
  • saber vivir con un buen nivel de bienestar emocional…
  1. ACTITUD DE APRENDIZAJE Y MEJORA PERMANENTE.

Querer ser mejor. El talento es una predisposición que se desarrolla con esfuerzo, aprendizaje, trabajo o entrenamiento, tiempo y paciencia. Lo que observamos en un deportista de alto nivel es sobre todo producto del aprendizaje, trabajo y entrenamiento.

El deportista necesita orientar su motivación hacia la tarea, mejor que hacia el logro del éxito y la satisfacción del ego. El mayor rival de un deportista es uno mismo. Uno compite consigo mismo por hacerlo mejor hoy que ayer y mañana que hoy, por aprender y mejorar, por elevar su nivel técnico, táctico, mejorar su condición física, aprender a ser competitivo. Es un aprendizaje permanente, que no tiene fin. El deportista que es insaciable en su afán de aprender y mejorar cada día tiene un largo recorrido y acaba desarrollando su talento. Se trata de avanzar cada día en la búsqueda de la excelencia.

  1. RESILIENCIA.

Superar la dificultad. No llegan los mejores, llegan aquellos que mejor superan las dificultades. La dificultad vive a la vuelta de la esquina, es inherente a la vida cotidiana. El talento se desarrolla en interacción con las exigencias de los entrenamientos y la competición, superando dificultades.

Resiliencia es aquella competencia que prepara para afrontar y superar dificultades. Ser resiliente, fuerte y eficaz ante las dificultades, supone entender la existencia de dificultades, vivirlas como desafíos, convertirlas en retos, mantener la tranquilidad, perseverar en la búsqueda de soluciones, saber convivir con los cambios, imprevistos, adversidades, gestionar la frustración, erradicar las excusas y justificaciones, moverse por nuevos y sucesivos retos.

Puedes consultar el artículo Entrenar la resilencia: cómo superar las dificultades.

  1. HABILIDADES SOCIALES.

Ser sociable. Tanto en deportes de equipo como en deportes individuales se trabaja con personas, otros compañeros o miembros del equipo de colaboradores. Para poder trabajar con otras personas hay que saber convivir con cualquier perfil personal, por diferente que sea, ser conversador, generar un clima cordial y afable, explicarse de forma clara pero asertiva, sin resultar hiriente, saber escuchar, ponerse en la piel del otro o ser empático, expresar discrepancias, corregir, hacer reproches…

También la ejecución deportiva exige hablar, hace necesaria la comunicación, especialmente en deportes de equipo. “Es muy callado”, “no habla nadie en el terreno de juego”, son quejas de muchos entrenadores. No hablar, o hablar poco puede llegar a ser un déficit para el rendimiento individual y colectivo.

El carácter no puede justificar un déficit de habilidades sociales, una escasa competencia para relacionarse con otras personas, manejarse con torpeza en las relaciones sociales porque se ven limitadas en su desarrollo deportivo, profesional y personal.

  1. VALORES.

Saber ser y estar. Los valores organizan y dan sentido o coherencia al comportamiento. Un deportista con valores sólidos mantiene con mayor facilidad un comportamiento ordenado, una disciplina personal, necesaria para progresar en su deporte. El deportista necesita de unos valores específicos que estimulen un comportamiento ajustado al estilo de vida de un deportista.

Los valores a educar en un deportista son los siguientes:

  1. Esfuerzo, conducirse con máximo esfuerzo en cada entrenamiento y en la competición;
  2. Humildad, saber ganar, saber entender el éxito, no perder la referencia familiar y social;
  3. Ambición, querer ser mejor, querer superar a otros trabajando más y mejor que ellos, plantearse nuevos y sucesivos desafíos;
  4. Respeto hacia los demás, a los compañeros, a los propios técnicos, al rival, a los aficionados rivales;
  5. Fair play o juego limpio, el deportista debe conducirse desde una ética personal en la que no cabe ningún tipo de trampa o artimaña que le ponga en ventaja sobre el rival.
  1. TRABAJO EN EQUIPO.

Saber ser equipo. El egoísmo, egocentrismo, narcisismo… primarios, por encima de la armonía y de los objetivos colectivos acaba destruyendo al equipo y mermando el rendimiento. «Mirarse el obligo», estar siempre pendiente de “¿qué hay de lo mío?”, hablar de “yo” y no de “nosotros” hace imposible un trabajo cooperativo o en equipo. Es lógico conducirse por metas personales, pero es necesario encontrar cómplices que vayan en la misma dirección, surgiendo ahí la figura del equipo. Trabajar en equipo facilita el acceso a metas que resultan inaccesibles desde el trabajo individual. Quien no sabe trabajar en equipo, tiene un handicap grave para su desarrollo deportivo, profesional, incluso personal.

Exponer y debatir puntos de vista, buscar un consenso, alinear los intereses personales con los objetivos colectivos, consensuar y respetar unas normas comunes, compartir unos valores comunes, crear señas de identidad colectivas, gestionar los conflictos de forma que aprenda y se desarrolle el equipo, potenciar la cohesión interna o saber hacer equipo… forman parte de la competencia trabajar en equipo, algo determinante en la sociedad actual. Esta competencia es igualmente exigible en deportes de equipo, lógicamente, como en deportes individuales, en los que también hay que gestionar la convivencia y trabajo con un equipo de colaboradores.

Artículo relacionado: Equipo, trabajar en equipo y competir

  1. LIDERAZGO EMOCIONAL.

Saber liderar. ¡Qué difícil resulta encontrar jóvenes que tengan carisma! Quizás lo lleva la sociedad actual. Los jóvenes están muy preparados, mucho más que generaciones anteriores. Pero son individualistas. Las nuevas tecnologías llevan a estar más cerca de amigos que viven a más de mil kilómetros que del que se sienta a su lado en el vestuario. Liderar, tener carisma, ejercer influencia, ser respetado o tener credibilidad ante los compañeros, son cualidades que no abundan, más bien escasean.

En deportes de equipo se ha de contemplar la formación desde el liderazgo, enseñar a ser capitán del equipo. Ya no surge de forma espontánea, se ha de educar, enseñar y entrenar. El equipo necesita de jugadores que lleven la voz cantante, sean una referencia para sus compañeros, tanto sobre el terreno de juego o la cancha como en el vestuario. Pero también en deportes individuales el deportista ha de alimentar su carisma dentro del equipo de colaboradores y también ante sus seguidores. Actualmente, quien tiene carisma y sabe administrarlo, tiene un auténtico tesoro.

En el artículo Cómo entrenar y construir el autoliderazgo encontrarás información más desarrollada sobre el Liderazgo Emocional

  1. CREATIVIDAD, INICIATIVA, EMPRENDIMIENTO.

Ser proactivo, atreverse. Se trata de una competencia emocional que tiende a ignorarse o a ser olvidada. Estamos en una sociedad en la que se persigue la seguridad y se teme la inestabilidad y el riesgo. Muchas personas son tremendamente creativas, imaginativas, tienen un pensamiento divergente. Estas personas suelen encontrar dificultades, porque se prefiere a personas que tengan un pensamiento más lineal, sean obedientes, sumisas, no planteen dificultades o tengan muchas ideas… Este perfil no suele gustar a entrenadores. ¡No saben lo que se pierden! Animo a que se fomente la iniciativa, el atrevimiento, la creatividad, ser imaginativo, asumir riesgos… Son aire fresco dentro de un grupo de trabajo y en un equipo que, si el entrenador sabe gestionar, beneficia mucho al colectivo.

Ser proactivo consiste en ir y no esperar, provocar lo que uno quiere que suceda, hacer para que se cumplan las propias ilusiones. Lo contrario es ser reactivo, esperar, desear, querer que suceda y esperar a que se produzca. Los primeros construyen y llevan el timón de su propia vida, los segundos son sujetos pasivos que viven la vida que tes toca vivir. Tener iniciativas, asumir riesgos, salir de la zona de confort es la manera de crecer. Hay que atreverse hasta para equivocarse: si esperas, te quedarás esperando. ¡Genera ideas y ve a por ellas!

  1. ESTILOS DE VIDA SALUDABLE.

Saber cuidarse, saber vivir. Un deportista debe ser y ejercer como una persona saludable. Debe saber descansar, saber alimentarse, saber gestionar su ocio y tiempo libre, saber salir… Un deportista debe saber cuidar su salud física y emocional. El descanso, la alimentación, el ocio y tiempo libre, las amistades, la novia o el novio… han de ser “saludables”, es decir, no atentar contra la óptima preparación física ni poner en riesgo la salud, pero tampoco aportar malestar, tensión o conflictos.

La vida del deportista no puede estar ocupada exclusivamente por el deporte, vacía de cualquier otra inquietud. Saber cuidarse pasa por saber desconectar del deporte y descansar a nivel emocional. El deportista debe saber entrar y salir del deporte cada día. Entrar y darlo todo en esfuerzo y concentración mientras se entrena o compite, salir para poder descansar y recuperarse. Si hay que recuperarse del esfuerzo a nivel muscular y cardiovascular, también hay que hacerlo a nivel emocional. La neurona es más sensible que el músculo. El desarrollo del talento deportivo y un largo recorrido como deportistas coinciden con unos buenos hábitos de vida saludable.

PREPARACIÓN PSICOLÓGICA: lo que no es frente a lo que es


Este artículo se publicó originariamente el 20 de enero de 2020

José Carrascosa

José Carrascosa

Pionero de la psicología del deporte en España, ha trabajado durante más de 25 años con deportistas, entrenadores y equipos profesionales de primer nivel, ha colaborado en logros deportivos de sus clientes (ascensos, títulos nacionales y europeos, marcas europeas y mundiales, medallas olímpicas). Ha ayudado a que haya cambiado la percepción sobre las emociones y el alto rendimiento, desde “echarle güevos” a “competir”, desde el desconocimiento a la toma de conciencia del papel de las emociones sobre el rendimiento y el bienestar. Se considera un “artesano” de la educación y desarrollo emocional