«DUDAR ES ENERGÍA Y TIEMPO PERDIDOS» (Psicología de la Vela)

Rafael Trujillo Villar
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Dudar es tiempo y energía perdidos (psicología de la vela)

Conocí a Rafa Trujillo en 2009. En aquel momento era deportista olímpico español con una trayectoria larga y brillante. Su deporte era la vela, clase Finn. Me llamó la atención que un deportista de máximo nivel reclamara el trabajo psicológico a los 32 años, cuando su experiencia en la máxima competición era amplísima. Lo hizo por su afán de aprender y mejorar, era y es insaciable por ser mejor. Descubrí en él una persona formada, inteligente, sensible, inquieta y enamorada del mar. Rafa Trujillo conoce como nadie los entresijos de la élite, de lo que es competir en Olimpiadas, Campeonatos del Mundo, Vuelta al Mundo… Nadie como él para hablar a los deportistas jóvenes y a los entrenadores que comienzan sobre cómo llegar a situarse entre los mejores. Valora mucho el impacto que le generó descubrir el trabajo psicológico, pero he de decirle que, como deportista y persona, quizá generó un impacto mayor en el psicólogo del deporte. Muchos deportistas como él piensan que les ha servido para aprender y evolucionar, no sabría decir quién aprende más de quien. En mi caso fue una experiencia de gran aprendizaje profesional.

He de agradecer a Rafa que se haya abierto a comentar para Saber Competir sus experiencias, reflexiones y consejos a partir de su propia experiencia como deportista y como entrenador.

José Carrascosa

Ciudadano del mundo gracias al deporte de la vela

Rafa Trujillo vive en Sydney (Australia). Comparto una doble actividad, soy entrenador de la Federación Australiana de Vela desde el 2017 y regatista profesional de crucero. Siempre me ha gustado enseñar a las nuevas generaciones con la idea de que lo tengan más fácil que yo lo tuve cuando empezaba. Ya en 2008 estuve trabajando de entrenador de equipos Master y juveniles para vivir la vela desde otro ángulo. Eso me ayudó muchísimo de cara a su última campaña olímpica de Londres 2012. Tras retirarme, el paso fue más fácil. He trabajado para las federaciones de China (2013/2014/2017), Brasil (de 2013 al 2017) y Holanda (2017).

Nací en La Línea de la Concepción. Me siento muy agradecido porque he conseguido metas deportivas que ni siquiera soñaba cuando empecé a navegar. A nivel personal, intento ser buena persona, recta y justa, aunque en competición se me transforma el carácter. Ahora, ¡no intentes discutir conmigo si tengo el estómago vacío! Jajaja.

Mi carácter es una mezcla de la influencia del lugar donde nací y me crié, mi familia, mis grandes amigos, con mis experiencias y las personas que me han ayudado a madurar, como mis entrenadores, compañeros, rivales. Procedo de una familia normal española, católica, estudié en un colegio salesiano. Me percibo como buena gente con un punto de “mala leche” competitiva, también una persona abierta al mundo que nunca pierde la referencia de sus raíces. Llevo 7 años en Nueva Zelanda y 3 en Australia… Pienso que, ¡como España no hay ningún otro sitio! Vivir tanto tiempo fuera me ha ayudado a ver lo bueno que tiene mi país, quizás cuando vivía allí lo veía de forma más crítica.

Apasionado del mar

Mi familia era miembro del Real Club Náutico de La Línea y practicaba todos los deportes náuticos sin ninguna preferencia. En el colegio jugaba en los equipos de fútbol o baloncesto. No elegí ningún deporte en particular hasta los 16 años. La verdad es que en categorías alevines, infantiles y cadetes destacaba más en baloncesto que en vela. Era un «matao», no era un talento.

Nunca practiqué deporte por el resultado… Me encanta estar en el agua, en cambio, odio la playa. Me gustaban los retos y con el paso de tiempo me di cuenta de que competía mejor que entrenaba. Tuve la suerte de hacer mi hándicap de forma rápida y acumulé muchas horas de experiencia en barcos grandes a una edad temprana. Con esa evolución y un poco de suerte convertí mi hobby en profesión, pero nunca soñé ni siquiera con ser campeón de España. Todo fue proceso, ir paso a paso.

Llegar a la élite y mantenerse

El deporte de la vela tiene una vida más longeva, pero en mi caso fue empezar pronto y la motivación que da este deporte: cada día en el agua es una nueva experiencia, apasionante. Los deportistas olímpicos de vela viven 300 días fuera de casa, viajando en furgoneta, con los barcos detrás, de puerto en puerto… Es algo que está muy lejos de la imagen que se tiene de la vela en el mediterráneo con los polos blancos.

He participado en olimpiadas y mundiales. Estoy acostumbrado a competir al máximo nivel. Sé lo que es la exigencia máxima y lo que es superar dificultades. Desde mi punto de vista, lo que ayuda a marcar la diferencia en el momento decisivo lo concretaría en tres factores: el entrenamiento, el trabajo en equipo y el estado mental. La forma de prepararse para competir en finales es disponer de un buen plan de entrenamiento, estar rodeado de un buen equipo de personas o profesionales y tener confianza en uno mismo. La diferencia entre un deportista con talento y un deportista ganador o competitivo está en la preparación psicológica. Los dos tienen talento, pero la mentalidad del ganador ante los retos, su gestión de la presión, de los malos momentos, saber tener conversaciones difíciles con el equipo para mejorar es lo que diferencia a unos de otros, a los buenos de los mejores.

Una carrera de obstáculos

Mi progresión era buena, iba superando de manera normal las dificultades propias del deportista que va creciendo. Pero de repente, parece que algo se tuerce, no me sentía igual. Tras conseguir un éxito en 2004 y en 2007 con la obtención de medallas olímpicas y logros en los mundiales, tuve una experiencia negativa en los juegos del 2008. Perdí confianza y empecé a entrenar mejor que competía. Entonces descubrí la psicología del deporte. La descubrí tarde en mi carrera. La ayuda de mi psicólogo en 2009 me ayudó a reconducir mi carrera, a volver a ser yo, con la misma confianza entrenando y compitiendo.

En mis inicios, el entrenador era “psicólogo” y alguno tenía una preparación deficiente en esa área de la gestión emocional. Todo se solucionaba a gritos, alguna colleja y más de una cerveza con los amigos. Al comienzo de mi carrera deportiva no existía la figura del psicólogo deportivo y era un poco tabú hablar de eso. Mi trabajo con el psicólogo me ayudó a recupera mi confianza, fijar mis protocolos o rutinas previas a la competición y para después de la competición, y en mi caso, me ayudó a encontrar equilibrio entre mi vida personal y deportiva.

Navegar concentrado, inteligente, con el “piloto automático”

Navegar en solitario supone tomar decisiones que son determinantes, te pueden llevar a los primeros puestos o a perder una regata. Las tomas de decisión se hacen en un contexto de máxima exigencia, te puedes estar jugando una medalla. Para ello tienes que tener un buen framework, mucho entrenamiento y el análisis por parte del deportista, entrenador y psicólogo. Los tres aspectos son pilares importantes para que, llegado el momento, el deportista fluya en la competición y pueda tomar buenas decisiones, y resetear, si es necesario, ante la adversidad para alcanzar el objetivo. Las buenas decisiones las ves, no es necesario pensarlas, son las que surgen asociadas a una concentración máxima y una buena lectura de la situación.

Cuanta más experiencia tiene el regatista, existe el riesgo de que considere más información en esos momentos en que debe tomar decisiones. No se puede caer en ello. Dudar es energía y tiempo perdidos. Saber priorizar, tener velocidad en la toma de decisiones, tener confianza y una robustez mental es el camino mas corto para el éxito. El perfeccionismo es una cualidad buena sin excesos. Ser ordenado y cuidar los detalles es necesario; el control total, no es posible. No te puedes centrar en una cosa al ciento por ciento. Los ganadores hacen todo medio bien y se centran en cometer los errores mínimos. Perfección y control del riesgo no van siempre unidos.

En vela, la estrategia y táctica van de la mano. Hay una mezcla de decisiones pensadas, basadas en el conocimiento, en la experiencia, y otras son más intuitivas, como cuando sientes que el viento o las olas van a actuar de una u otra forma. El equilibrio entre ambas, decisiones producto del conocimiento e intuitivas, es clave junto a la velocidad en las tomas de decisión.

No hablaría tanto de atrevimiento como de control del riesgo, usaría más este concepto. Creo que necesitas un equilibrio entre ser conservador, prudente, arriesgar lo justo y ser atrevido. Las claves son estar presente, con los cinco sentidos, en el campo de regatas para leer a los rivales, la meteorología, la posición geográfica… para tomar la mejor decisión, conservadora o arriesgada, según se necesita. La concentración es clave en todos los deportes, especialmente en la vela que tiene muchos factores externos actuando al mismo tiempo.

Superar los momentos difíciles, ajustar expectativas

Uno de los puntos más importantes del trabajo de psicólogo es ayudar al deportista a superar los momentos difíciles. Hoy en día los deportistas son cada vez más jóvenes. El entrenador, en colaboración con el psicólogo, tiene que crear situaciones de entrenamiento que simulen la presión que nos vamos a encontrar en competición y darle las herramientas al deportista para detectar/gestionar esas sensaciones negativas y transformarlas en positivas, en oportunidades de aprendizaje. Es una manera de ayudar a que el deportista aprenda a gestionar las dificultades que surgirán después en la competición.

Generar altas expectativas es uno de los riegos más grandes para una carrera deportiva. Un balance entre confianza, respeto a los rivales y conciencia del reto deportivo es muy importante para evitar las consecuencias de unas expectativas mal medidas. Entrenador y psicólogo deben ser uno en este punto, en ayudar a ajustar las expectativas, generar confianza y respetar siempre al rival.

Aprendí más desde mi propia experiencia, probando, equivocándome, corrigiendo y repitiendo. Perdí muchas regatas y aprendí las reglas no negociables para poder darme una oportunidad de victoria. Puede que ser de ciudad pequeña y tener expectativas bajas sobre mi rendimiento me ayudaran en este punto, pero a veces me pregunto si fue un error no mirar más arriba.

Centrado en el proceso más que en el resultado

He logrado mucho más de lo que imaginé cuando empezaba: una medalla de plata, diplomas olímpicos, un campeonato y dos subcampeonatos del mundo, participar en cuatro olimpiadas… Lo que realmente me motivaba era el proceso, el trabajo del día a día, aprender algo más que el día anterior. El resultado suele ser la consecuencia, aunque no siempre. Ganar es producto de la conjunción de muchos factores. A nivel personal me encontraba mejor preparado en mis dos subcampeonatos mundiales que en el que gané. El campeonato del mundo de 2005 fue el que más dominé los cinco días de competición, pero un día malo me hizo ser quinto en la general. La medalla no es el reflejo al ciento por ciento del éxito, el concepto de éxito debe ser más amplio y no reducirlo a ganar, medallas o títulos.

Navegar, un deporte de equipo

He participado en regatas de grandes barcos, ahora en cruceros. Es una competición en que se navega más en equipo. Las relaciones personales en el equipo son muy importantes para navegar en un barco grande, pero todos los otros principios mencionados son igualmente válidos.

En cualquier equipo se debe entrenar o trabajar:

  1. La distribución de responsabilidades o roles
  2. La comunicación es importantísima en equipo, sea de dos o de 100 tripulantes, entre los deportistas y de estos con los entrenadores, psicólogo, preparador físico, metereólogo…
  3. El conocimiento de las cualidades y los puntos débiles del compañero para ayudarle en momentos difíciles y sacar lo mejor de cada uno
  4. Tener conversaciones difíciles para mejorar como equipo o analizar tras un mal resultado
  5. El sentimiento de ser parte de algo más grande que uno mismo, como valores, sentimiento de pertenencia…
  6. Encontrar un equilibrio entre planificación deportiva y familia en equipos grandes.

Todos estos aspectos son igualmente válidos para un deportista, dos, doce o cincuenta. Cada componente de un equipo es un equipo en sí mismo.

Ser entrenador, enseñar y formar

Como entrenador pienso que he evolucionado desde 2013 al 2021, desde que comencé hasta ahora. Al principió, entrenaba como quería que entrenaran a Rafa Trujillo deportista, como deseaba que me entrenaran. Era más en una dirección y funcionaba solo con deportistas jóvenes o con similares cualidades o problemas a los míos.

Ahora soy más colaborativo tanto con el equipo multidisciplinar como con el deportista. Intento que el deportista lidere más su preparación, le involucro, le doy participación y me centro en crear un entrenamiento y un equipo de trabajo alrededor del deportista para detectar sus dificultades y mejorar cualidades.

Como entrenador, me aseguro de que el deportista tiene un plan y todo un equipo detrás de él, cada uno con sus responsabilidades claras en cada área. En competición soy un 25% gestión y ayuda a mi deportista, y un 75% un poco espía para observar y aprender de los rivales. Innovar y vela van juntos.

Hay que adaptarse a los jóvenes de ahora. Considero que los jóvenes de ahora son más profesionales, están más preparados, pero les falta experiencia personal puesto que llegan antes que los de mi generación. Eran campeones de vela de 26 a 35 años, mientras que ahora van a la olimpiada con 17 o 20 años. El psicólogo y el entrenador hacen a veces de padre o mejor amigo. Hay que cuidar la preparación deportiva y humana a partes iguales. Es clave ayudar al desarrollo deportivo y personal a la vez.

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El psicólogo en el equipo de trabajo

Como dije anteriormente, llegué tarde al psicólogo deportivo. En mis tiempos visitabas al psicólogo como al médico, cuando había un problema. Ahora tengo una psicóloga en mi lancha en competiciones y muchos días de entrenamiento diario. No solo trabaja en arreglar los problemas.

Con la ayuda de la psicóloga trabajamos muchos contenidos de la preparación de los deportistas:

  1. La comunicación, conversaciones en momentos difíciles, las relaciones en el equipo
  2. El conocimiento personal y las mejoras individuales dentro del equipo
  3. Crear escenarios en entrenamientos para simular presión
  4. La velocidad en las tomas de decisiones
  5. Orientar sobre pautas para el descanso mental
  6. Ejercicios de activación
  7. Establecer protocolos de reseteo y detección de situaciones de burnout
  8. Energía y pensamiento positivo
  9. Encontrar equilibrio entre planificación deportiva y vida familiar
  10. Acompañar al deportista tras el retiro de la competición
  11. El apoyo al deportista lesionado

El psicólogo no trabaja solo con el deportista, lo hace con todo el equipo multidisciplinar (entrenador, preparador físico, responsable de metereología, médico, manager general…). En un deporte como la vela, actualmente el psicólogo es tan importante como el entrenador, preparador físico, velero o meteorólogo.

Dependiendo de la edad o etapa de madurez del deportista, establecemos diferentes prioridades en el trabajo psicológico. Cuando son jóvenes, la psicóloga ayuda al deportista y entrenador con herramientas para acelerar el aprendizaje, velocidad mental, gestión efectiva del día, comunicación… Conforme nos vamos centrando en la competición, va introduciendo un trabajo más relacionado con el manejo de la presión, las expectativas, la comunicación y, en deporte profesional, incluso la gestión de la presión social por parte de los medios de comunicación.

La psicóloga trabaja dentro del equipo con todos sus estamentos, aunque en mi caso lo hemos organizado de la siguiente manera: 60% con el deportista, 20% con el entrenador, 10% con el equipo multidisciplinar y 10% con dirección.

Equilibro deportista-persona

Hay entrenadores que solo consideran al deportista, solo hablan de entrenamiento, competiciones, lesiones y rendimiento. Como entrenador, mi filosofía es hacer “mejor persona y mejor deportista” a la vez. Ser consciente de la situación anímica de mi deportista es parte fundamental de mi trabajo. Muchos de los problemas y virtudes de los deportistas son el reflejo de sus circunstancias personales.

Considero importantísimo el papel de la familia en la época de crecimiento o desarrollo del deportista-persona. En mi caso, mi familia y amigos fueron la gasolina de mi motor y el apoyo en los momentos difíciles. Empecé a pasar fines de semana solo fuera de casa a los 15 años por deporte, con 17 años entré en la Blume de Barcelona y solo visitaba a mi familia en las 2 semanas de descanso tras el mundial y la navidad. No fue fácil, pero fuimos una generación de andaluces, canarios, gallegos que disfrutamos de la Barcelona post olímpica.

Moverse por el mundo, aprender y evolucionar

Creo que las raíces y experiencias están siempre ahí. Me siento orgulloso de ser español, andaluz, gaditano y de La línea viviendo en Sydney por trabajo y familia. La nostalgia de casa siempre está ahí y más ahora que, con el Covid-19, se limitan mucho los viajes. Llevo casi 2 años sin ver a mi madre. Creo que salir del nido es necesario, importantísimo. Como persona y deportista tienes que ser capaz de sobrevivir fuera de tu zona de confort. Las experiencias, exigencias y, a veces sufrimiento de estar fuera de casa, ayudan al aprendizaje y a valorar lo que tenemos en casa.

La etapa de pandemia

Australia prohíbe los viajes al extranjero sin motivo urgente desde mayo del 2019. Toda la federación ha debido ser más creativa con el entrenamiento de base sin la asistencia a competiciones internacionales durante 13 meses en mi categoría, lo que los anglosajones dicen outbox thinking. En mi equipo hemos aprovechado para trabajar en áreas que con los viajes y competiciones no daba tiempo. Intento estar diariamente informado de lo que pasa en España. Sigo leyendo la prensa española online y, gracias a la tecnología, hablo con mi familia y amigos.

Australia y España están en los extremos opuestos de la gestión del gobierno de la pandemia, pero las circunstancias de cada país ayudan a las diferencias. En el punto medio siempre está la virtud. Personalmente, creo que el gobierno australiano está más cerca de ese punto ahora. Ser una isla ayuda y no tener 72 millones de visitantes también, pero la gestión mucho mas precavida ha demostrado tener menos víctimas e infecciones en Australia.

Reflexión final

A los jóvenes que se inician en la vela y tienen el sueño de llegar a ser deportistas de élite, les diría que combinen la diversión o disfrute con la autoexigencia y autocrítica. A aquellos que quieren ser entrenadores, les animo a formarse, ampliar su conocimiento, mejorar en su inteligencia emocional, dedicar tiempo para su desarrollo personal y cuidar la gestión de los recursos humanos.

¿Qué suponen para mí el mar y la vela? Sobre todo, contacto con la naturaleza, silencio, un reto permanente, algunos días me ofrece relax, pero nunca un día es igual al anterior, cada día es diferente.

Agradezco a Rafa Trujillo la oportunidad de conversar con él. Ha sido un placer y ha resultado muy interesante. Nos ha introducido en un deporte en que España es una potencia mundial, un deporte técnico y muy emocional. ¡Gracias, Rafa!

Rafael Trujillo Villar

Rafael Trujillo Villar

Rafael Trujillo Villar, La Línea de la Concepción (Cádiz) 14/12/1975, es un deportista español que compitió en vela en las clases Star y Finn. Participó en cuatro Juegos Olímpicos de Verano, obteniendo una medalla de plata en Atenas 2004 (Finn), el 8º lugar en Sídney 2000 (Star, compitiendo junto a José María van der Ploeg), el 9º en Pekín 2008 y el 8º en Londres 2012 (Finn). Ganó tres medallas en el Campeonato Mundial de Finn entre los años 2003 y 2010, una como campeón del mundo en 2007 (Portugal) y dos como subcampeón del mundo en 2003 (Cádiz) y en 2010 (San Francisco, Estados Unidos). Ha participado en regatas de vela oceánica como trímer y caña (Volvo Ocean Race 2014-15). Actualmente es entrenador para la Federación Australiana de Vela (Sydney). También ha sido entrenador para las Federaciones de Vela de China, Brasil y Holanda.

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