Reflexiones sobre Psicología de Fútbol:
JOSÉ A. CULEBRAS

por José A. Culebras
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Futbolistas psicólogos - José A. Culebras

NOS HICIMOS CÓMPLICES DE LA PRESIÓN, DEJÓ DE SER UNA AMENAZA

por JOSÉ A. CULEBRAS

En estos tiempos de estrés, de elementos externos e internos perturbadores, exposición a la crítica continua… se ha de dar una oportunidad a que el deportista cuente con el apoyo del psicólogo del deporte. El futbolista va estando rodeado de profesionales de diferentes áreas o ámbitos que inciden en el rendimiento. El aspecto mental es una competencia más e indispensable en la preparación óptima del deportista, para la competición y para la vida. El futbolista debe sentirse bien consigo mismo para expresar su mejor trabajo.

El apoyo psicológico es fundamental en el contexto profesional, pero sería interesante que ya en las etapas de formación el deportista conviviera con la figura del psicólogo, como un facilitador más de su aprendizaje y desarrollo. Ayudaría a que muchos niños no se desilusionaran, mantuvieran su motivación, aprendieran a gestionar sus emociones, aprendieran a resolver el estrés. El futbolista profesional es una persona que vive situaciones estresantes en su vida y a lo largo de su carrera profesional, que pueden convertirse en un obstáculo para alcanzar un nivel de rendimiento óptimo. El psicólogo tiene las herramientas que el/la deportista necesita para la gestión emocional. ¿Quién mejor que el psicólogo para acompañar o guiar al futbolista a nivel emocional?

Son muchas las situaciones que sería más fácil de gestionar por parte del futbolista con un acompañamiento psicológico: el estrés por ganar, jugar ante miles de personas, la relación con los compañeros, la actitud competitiva, superar lesiones, tolerancia al error, gestionar las críticas, la autoexigencia desmedida, estar cerca de conseguir un éxito o de sufrir un revés o fracaso, como un descenso, el elogio constante por parte de amigos, familia, prensa… ¿Cómo gestionarlo? Nadie nace enseñado. Es necesario un consejo por parte de un profesional como el psicólogo del deporte.

El entrenador no puede enfrentarse solo a la gestión emocional. Necesita de la colaboración de un experto, del psicólogo. No es fácil lograr que todos los jugadores estén preparados para dar lo mejor de sí mismos, alineados con los objetivos colectivos, unidos, cohesionados. El psicólogo es una ayuda para el entrenador en la gestión emocional y evita su posible desgaste en un cometido sobre el que no es un experto. Como el psicólogo se debe a un código deontológico y no tiene poder de decisión, es más fácil que el jugador se abra y traslade sus inquietudes, temores, comparta sus emociones.

Como futbolista, desde niño hasta profesional he convivido con situaciones de estrés, de miedos, de incertidumbre, inseguridades, etc., como imagino que todos los chicos que empiezan a desarrollarse dentro de un deporte. En todo este tiempo siempre sentí, la necesidad de un apoyo emocional, que se reducía a la almohada de mi cama. Lo llevas dentro sin poder expresarlo, hace que tu cuerpo no esté preparado en ocasiones para un rendimiento óptimo, incluso que te lesiones. No fui capaz o no supe cómo dar el paso de buscar a una persona que me ayudara.

El Levante UD, club profesional, me puso en el camino la figura de un psicólogo, José Carrascosa. Era en 2ª división. La psicología me mostró un camino de soluciones para que mis emociones fluyeran sin complejos, sin volverse contra mí. Me hizo mejor jugador y me aportó aprendizajes personales nuevos que me ayudaron en mi desarrollo deportivo y personal. A partir ahí sabía cómo iba a enfocar mi formación de cara al futuro, tenía clara cuál iba a ser. Quería formarme en todos los contextos posibles relacionados con el deporte, pero con un horizonte de futuro ligado a la ayuda del futbolista en toda su extensión, tanto como educador, formador y como psicólogo deportivo.

La compatibilidad entre estudios y fútbol profesional no es sencilla, pero se puede hacer posible. En esa planificación necesitamos a personas que nos orienten para poder desarrollar óptimamente nuestro deporte y complementarlo con nuestros estudios. Mi implicación siempre fue máxima, y eso los compañeros y profesores lo perciben.  Por ello su ayuda se hace indispensable en que puedas seguir avanzando en tus estudios. Siempre les estaré muy agradecido, sin ellos, no lo podría haber conseguido.

Me sigue llamando la atención en ese mundo tan especializado alrededor del futbolista que no se tenga todavía la sensibilidad necesaria con la parcela emocional. Todo jugador necesita en algún momento de la temporada algún apoyo emocional de cara a su rendimiento, pero también para dar equilibrio a su vida personal. Estamos hablando de jugadores, pero y ¿los entrenadores? Con todo mi respeto y admiración hacia su trabajo, también los entrenadores necesitan asesoramiento psicológico en algún momento de la temporada para poder dar soluciones a situaciones complejas que se dan en la dinámica interna de un equipo. No entiendo cómo muchos entrenadores aún recelan de la figura del psicólogo, no entiendo cómo no la aceptan con normalidad como un colaborador más.

Al entrenador no se le puede ver como el sargento de hierro, que puede con todo. Él también puede tener ciertas dudas, temores, preocupaciones que son lógicas en la gestión del vestuario. Necesita de personas de confianza y profesionales que le aporten herramientas en la dirección del equipo. Ahora, entiendo que el entrenador es el líder o cabeza visible de un equipo de trabajo. Mané, José Luis Oltra, Quique Hernández y Chema Sanz son entrenadores que poseen habilidades psicológicas y las aplican tanto en situaciones positivas como negativas.

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¿Por qué hay pocos equipos que cuenten con la figura de un psicólogo? No es un tema tangible, no es visible y parece que no es productivo. Es por desconocimiento del tema. Un buen dirigente debería valorar todo aquello que puede hacer mejorar al jugador, al entrenador y al propio club en todos sus contextos. Si nos centramos en los trabajadores principales, los futbolistas, deben tener buenos profesionales a su alrededor que les preparen a nivel físico, técnico, táctico, sin dejar de lado la preparación psicológica o gestión emocional. Si tienes al jugador con autoconfianza, juegue más o menos, siempre te dará una mejor respuesta que si tiene dudas y no sabe cómo solucionarlas. Probablemente el jugador no comentará nunca sus propias emociones por temor a lo que pueda interpretar el cuerpo técnico. Necesita a alguien que le respete la confidencialidad.

La exigencia en el fútbol es cada vez es mayor, porque la exposición del deportista va en aumento.  Desde edades cada vez más tempranas estamos llevando al joven futbolista a la consecución de objetivos, obviando el objetivo de aprendizaje, formación y desarrollo. Nos estamos dejando cosas esenciales por el camino en cuanto a adaptarse a las etapas por las que debe ir pasando el futbolista. Puede darse el caso de que se queme a los jóvenes con exigencias extremas. Perder un partido, dar un mal pase… no es el fin del mundo. Se han de facilitar herramientas para entender y superar esos malos momentos. La exigencia es un valor que debe de asumir un futbolista desde niño, pero facilitándole las herramientas para que sepa gestionarla y disfrutar en ella.

Las emociones nos acompañan durante el día, me atrevería a decir que también en la noche cuando nos desvelamos por algún asunto. Saber ordenarlas, tener control sobre ellas, ayuda a encontrar equilibrio emocional, tener una buena autoconfianza, estar más preparado para afrontar situaciones difíciles. Pero la gestión emocional también está referida a las emociones ajenas, de otras personas. En un deporte de equipo es clave crear empatía, tener una buena convivencia, acercar las relaciones personales y así poder conectar con el mundo que te rodea.

En el rol de entrenador destacaría el autocontrol en cualquier tipo de situación, mantener cautela en un buen momento, no verlo todo oscuro en momentos difíciles. Ha de trasmitir equilibrio, potenciar la autoconfianza, activar, serenar, lograr un buen nivel de atención. Es decisivo cómo se relaciona con el futbolista y con el equipo, sus mensajes, charlas, decisiones… Mané fue un entrenador que controlaba de forma correcta estas variables. En esta profesión la presión forma parte del trabajo y nos lo hizo sentir así. Nos hicimos “cómplices” de esa presión, dejamos de verla como una amenaza y entendimos que era algo natural con lo que hay que convivir. Nos estábamos jugando el ascenso a 1ª división, que se acabó consiguiendo.

El futbolista tiene muchas vivencias tanto en el terreno de juego como fuera de él. Se experimentan en primera persona circunstancias cambiantes, muchos sucesos o acontecimientos que pueden afectar o afectan al rendimiento y al bienestar emocional. Por ello, haber sido futbolista puede otorgar un plus a la formación como psicólogo y conceder cierta ventaja para ayudar a futuros futbolistas.

Durante y después de mi carrera profesional, he enfocado mi formación hacia la ayuda del futbolista. Me gusta y me apasiona, siento que detecto con facilidad lo necesita. Mi interés es ayudarle a ser mejor profesional y mejor persona. Vivo por y para los jóvenes futbolistas, siempre encontrarán mi apoyo y buscaré lo mejor para ellos.

El deportista ha de tener unas expectativas realistas, donde el exceso de ambición y confianza no sean sus compañeros de viaje. Debe tener los pies en el suelo, plantearse sucesivos desafíos, ir construyendo una autofinancia ajustada a sus competencias y a los retos que se proponga. Ha de tener muy presentes “ingredientes” como esfuerzo, trabajo, aprender, paciencia, humildad, resiliencia… No son garantía de nada, pero harán más fácil el camino hacia el fútbol profesional.

Este aprendizaje emocional es fundamental en un futbolista. Consolidar este aprendizaje hará que el futbolista tenga el control de su rendimiento, desarrollo deportivo y bienestar emocional.

ARTÍCULOS DE LA SERIE FUTBOLISTAS PSICÓLOGOS

José A. Culebras

José A. Culebras

Puertollano, Ciudad Real (16/01/79) Futbolista, defensa (CD Toledo, CD Numancia, Levante UD, CD Tenerife), Grado de Magisterio, está cursando el Máster de Psicología del Deporte de la UNED, actualmente es Tutor Educativo de la RFEF, trabaja con los jóvenes futbolistas internacionales.

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