MODIFICANDO EL LENGUAJE PARA GENERAR RENDIMIENTO. Psicología y baloncesto

Javier Hernández
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

El deporte en general, así como el baloncesto en particular, son contextos que constan de un gran componente subjetivo e interpretativo. En este último caso, imaginad que una acción en cada entrenamiento o partido puede ser evaluada de tantas maneras distintas como componentes tenga ese equipo. Que un tiro de un jugador puede ser etiquetado de ‘mal seleccionado’ por el entrenador, pero sin embargo, percibirlo el protagonista como ‘bien tirado’. Todo esto sin entrar en aquellas personas implicadas en la acción como pueden ser otros compañeros o incluso el resto del cuerpo técnico.

Por esto debemos tener claro que las herramientas del lenguaje son las que, en más de una ocasión, nos ayudan a encauzar ciertas situaciones que de otra forma quedarían en manos de la deriva individual de cada sujeto. Nos ayudan a corregir en el momento adecuado, a enseñar componentes tácticos, a tranquilizar a un jugador en un momento de estrés, e incluso a percibir aspectos que pueden pasar más desapercibidos pero que no dejan de tener influencia en el rendimiento: ansiedad, desmotivación, rabia…

Por eso y entre otras cosas, sabemos que el rendimiento colectivo está compuesto de cientos de conductas que tendremos que evaluar y moldear de cara a generar un comportamiento grupal acorde, consiguiendo que se reme en la misma dirección la mayor parte del tiempo.

Vamos a ver qué entresijos forman parte de este entramado al que llamamos comunicación y por qué es importante tenerlos en cuenta para sacarles partido. Estamos constantemente transmitiendo información, así que es un tema complicado de obviar. Además, veremos cómo podemos apoyarnos, comunicando, en aspectos como las reglas y los objetivos para simplificar la transmisión y el entendimiento de la información.

EL LENGUAJE DESDE UN PUNTO DE VISTA CONDUCTUAL

Dos ideas importantes para comprender más fácilmente lo que iremos exponiendo durante este texto:

  1. Como punto principal, entorno a los factores que rodean al aprendizaje en un contexto deportivo, debemos saber que toda CONDUCTA depende de las condiciones que la mantienen. Si queremos provocar que una jugadora corte por la línea de fondo o entre siempre al rebote ofensivo, debemos conocer qué está provocando actualmente que no lo haga, así como qué condiciones puedo alterar o MODIFICAR para implementar ese tipo de acciones.
  2. El lenguaje, como forma de comportarse que es, debe ser considerado como tal y ser tratado bajo las mismas leyes de aprendizaje que abarcan otro tipo de conductas. Al fin y al cabo, una directriz desde el banquillo, un gesto, una palmada en la espalda, una mirada de apoyo… son comportamientos y, a su vez, generan respuestas en más o menos personas.

Y es que, debido a las connotaciones históricas que han influido en este aspecto, el lenguaje puede ser considerado únicamente como un puente comunicativo entre dos o más personas, pero espero que mediante el siguiente cuadro se pueda representar la idea que he transmitido al final de la introducción: «Estamos todo el rato comunicando».

Teniendo en cuenta estas dos partes la ecuación, podremos entender de manera más sencilla el siguiente cuadro.

Conducta: Interacción de un organismo con su entorno

Lenguaje: Conducta.

 

TIPO DE LENGUAJE

Cojamos ahora al LENGUAJE como comportamiento per se. Mirando la clasificación previa podemos hacernos una idea de las variantes que aplicamos a la hora de comunicar (o de no hacerlo) con esta serie de ejemplos:

  • Visible: conversación entrenador – jugador o viceversa.
  • Encubierta: diálogo interno (cómo me hablo: algo privado) que mantengo conmigo mismo y que facilita o torpedea mi rendimiento. Influyendo en aspectos como la autoconfianza o el nivel de activación. (‘puedo hacerlo’ ‘ya he pasado antes por aquí’ ‘he de mantener la calma’…)
  • Pensamiento: comportamiento privado (encubierto) en forma de apreciaciones acerca de ciertos aspectos deportivos. Tras fallar un tiro liberado o anotarlo o tras un elogio o un grito de mi entrenador, por ejemplo.
  • Emoción: transmitida mediante conductas visibles o encubiertas y que a su vez pueden tanto anteceder/seguir a una circunstancia ‘x’, o bien ser la propia respuesta. Sentirme de una manera concreta tras una derrota o un mal partido está funcionando como respuesta en ese momento, pero puede hacerlo como también como antecedente de un mal entrenamiento el lunes debido a que ha generado conductas de desmotivación o ansiedad.
  • Acción: conducta visible que puede expresar por sí sola o bien ser el puente entre lo encubierto – visible o entre lo no verbal – verbal. Conversaciones, tiros, pases… todo aquello que podemos visualizar o expresar.
  • Verbal: forma parte del lenguaje como herramienta de comunicación auditiva.
  • No verbal: el ejemplo más común es el famoso lenguaje corporal, que se dispone clave a la hora de dar coherencia y solidez a muchos de nuestros mensajes de carácter verbal.

Es fácilmente detectable que hay unas categorías formando parte de otras más amplias, pero igualmente clasificables. Esto nos hace ver la importancia de identificar y adaptar el tipo de lenguaje más correcto según el contexto presentado en forma de situación. Es decir, que no nos pidan la hora y digamos ‘disculpa, pero no llevo suelto’. Hablar el mismo lenguaje dentro de un colectivo deportivo es básico. Nos va a ayudar a ser mucho más efectivos y eficaces tanto a la hora de observar y detectar, como a la de generar el aprendizaje y rendimiento propiamente dichos.

LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN EN EL MANEJO DEL RENDIMIENTO

Antes comentaba en el caso de las emociones, que una conducta podía funcionar tanto de antecedente, como de respuesta y de consecuente. Aquí es importante entender que, dependiendo del emisor y del receptor de un mensaje, esa comunicación ejercerá diferentes vías que pueden cumplir (o no) con el objetivo planteado a la hora de establecer ese puente verbal/no verbal.

Me explico: la directriz de un entrenador desde la banda puede estar representando esas 3 características de manera simultánea, dependiendo del sujeto en el cual evaluemos ese comportamiento:

  • Antecedente: puede disponer al deportista a pensamientos que aumenten su confianza.
  • Repuesta: generada por el propio entrenador, debido a una acción previa (buena decisión de un jugador, por ejemplo) que funciona como antecedente al predisponer al entrenador a generar ese lenguaje.
  • Consecuencia: aplicada sobre una buena toma de decisiones del jugador, por ejemplo.

A – R – C

Este sería el esquema por el cual se basan las leyes de aprendizaje aplicadas al comportamiento en contextos deportivos. El cual como hemos visto puede ir alterándose en función de aspectos como el momento de juego o si el que emite la conducta es el jugador o el entrenador. Nada está preestablecido y hay que hilar muy fino para comprender e influir en el rendimiento.

Ahora bien, como en todo, no constan de la misma importancia a la hora de priorizar los detalles sobre los que ponemos el foco. Esto es porque, la característica que nos va a dictar de qué manera modificamos una conducta (aumentar, mantener o reducir su frecuencia) son: las consecuencias.

Las consecuencias entrarían dentro del proceso que en Psicología conocemos como CONDICIONAMIENTO OPERANTE, según el cual podemos saber cómo cierta conducta variará en intensidad, frecuencia y/o duración según los consecuentes que la siguen, dividiéndolos en dos procesos:

  • REFORZAMIENTO
  • CASTIGO

La diferencia entre uno u otro procedimiento nos lo mostrará la conducta futura. Es decir, si ese comportamiento aumenta su emisión hablaremos de REFORZAMIENTO y si, por el contrario, disminuye, nos referiremos a CASTIGO:

  • Volviendo al caso de aquella jugadora que no entraba al rebote ofensivo ni cortaba por la línea de fondo. Si después de detectar ese problema, conseguimos mediante un trabajo previo en entrenamientos y partido que esas acciones, no solo aparezcan, sino que se conviertan en un hábito para ella, hablaremos de un proceso de REFORZAMIENTO (la conducta ha aumentado en frecuencia).
  • En el caso del jugador que seleccionaba mal sus tiros, sabremos si los gritos o las recriminaciones han funcionado como CASTIGO si disminuye la cantidad de malos tiros que toma. Un procedimiento bastante cuestionable por sus problemáticas a largo plazo, pero eso daría para otro artículo.

Con estos ejemplos planteo la primera diferencia que debemos tener claro, el reforzamiento y el castigo no son objetos, son herramientas que nosotros ponemos en marcha mediante unos estímulos u otros (un elogio o una bronca, por ejemplo) y que, según si esa conducta aumenta su frecuencia o la disminuye, sabremos si estamos aplicando uno u otro procedimiento de manera correcta.

Es decir, el refuerzo o el castigo no serían el elogio a la jugadora cada vez que entra el tiro ni la bronca por su mal tiro. Son todo el proceso en el que se ve involucrada esa acción, ya que el elogio o el grito no son ni reforzantes ni punitivos per se.

Ahora bien, no queda aquí la cosa. Ambos procedimientos se dividen en las famosas categorías de:

  • POSITIVO
  • NEGATIVO

Quizás la estructura que más lleva a confusión, ya que normalmente entendemos por positivo o negativo algo que es ‘bueno’ o ‘malo’ para nosotros. Pero nada más lejos de la realidad. Lo que nos dictan estas connotaciones es si, en el caso del POSITIVO estamos AÑADIENDO un estímulo, o RETIRÁNDOLO en el caso del NEGATIVO. No tiene nada que ver con lo agradable o desagradable que suponga el mismo.

Para ayudaros a entender algo más este procedimiento, voy a usar 4 ejemplos para cada uno de los procesos que acabo de describir, basándome en algo que tenemos fresco con el documental ‘The Last Dance’: los Chicago Bulls de Michael Jordan.

 

 

Estos son solamente algunos ejemplos de por qué es importante valorar las consecuencias a nivel de comunicación en contextos deportivos y de cómo, en base a estos procedimientos, podemos modificar conductas que favorezcan un entorno tendente al aprendizaje y, en consecuencia, al rendimiento. Aquí anoto algunas pautas que considero esenciales a la hora de reforzar y/o castigar conductas:

  • La RECOMPENSA debe ser emocionalmente positiva; la CORRECCIÓN, informativa.
  • El feedback debe ser CONTINGENTE (relacionada con el comportamiento puesto a evaluación) coherente a los objetivos buscados y propuestos: no reforzar por reforzar (igual para el castigo). ¿Os acordáis de que os pidan la hora y habléis de dinero?
  • Debemos buscar la menor LATENCIA posible entre el feedback y la conducta sobre la que se aplica. Es decir, que el REFORZADOR/CASTIGO se aplique lo más cercano en el tiempo dentro de las posibilidades. Si al final del entrenamiento corrijo a un jugador sobre algo que ocurrió al principio del mismo o incluso en días pasados, no será igual de efectivo que aquellas pautas que se den en el momento o cercanas en el tiempo.
  • A la hora de adquirir un APRENDIZAJE más complejo, debemos reforzar las APROXIMACIONES SUCESIVAS que se acercan o se asimilan a lo que queremos conseguir. La mejor metáfora serían aquellas acciones que queremos entrenar y que primero dividimos en situaciones más sencillas (2×2 o 3×3) para posteriormente aplicarlas en juego real (5×5). En psicología, con ciertos conceptos pasa más de lo mismo, tenemos que intentar dar feedback en aquellos detalles que veamos que se acercan al objetivo. En el caso de la jugadora que entra el R.off podría ser el reforzar que una vez va entrando consiga tocar la bola, aunque no la acabe controlando.
  • No centrarse únicamente en los comportamientos puramente baloncestísticos. Hay vías de reforzar aspectos más subjetivos como pueden ser el ESFUERZO, la COMPETITIVIDAD o el TRABAJO en EQUIPO, ya que estas conductas pueden OPERATIVIZARSE (hacerlas medibles y evaluables) de manera que podamos facilitar la MODIFICACIÓN diaria de las mismas. Si para mí como entrenador esforzarse significa: llegar el primero cuando corro el contraataque por la calle central, tirarme al suelo cada vez que veo un balón dividido o cerrar siempre el rebote, me será mucho más fácil ‘REFORZAR el ESFUERZO’ si tanto yo como mi equipo conocemos que implica para nosotros.

En la segunda parte de este texto veremos cómo, conociendo estos mecanismos y leyes de aprendizaje, podemos adaptarlos a nuestros objetivos individuales y colectivos mediante herramientas que nos ayuden a simplificar el trabajo y, por lo tanto, darle un mayor nivel de impacto y eficacia. 

FACILITANDO EL APRENDIZAJE DESDE LA SIMPLIFICACIÓN DEL LENGUAJE

Por último, quiero acercaros un ejercicio que considero muy útil para facilitar la comunicación en base a unas reglas y objetivos que siempre deben ser conocidos por todos previamente. Esto nos va a ayudar en ese proceso de ‘hablar el mismo idioma’, así como simplificar las correcciones y la retroalimentación que aplicamos en los entrenamientos.

LOS PLANES ‘SI-ENTONCES’

Peter Gollwitzer propuso un método para optimizar la relación entre el establecimiento de una meta y su logro. Lo llamó LAS INTENCIONES DE IMPLEMENTACIÓN. Plantea que, mediante el establecimiento de unos planes concretos de acción (planes ‘si-entonces’) se puede aumentar significativamente la probabilidad de que una intención de meta (orientada hacia el logro de un objetivo determinado) dé lugar a los resultados que persigue.

El aprendizaje de estas claves resulta determinante para reducir el nivel de incertidumbre al que está sometido el jugador, para predecir las acciones de los adversarios y, en consecuencia, para establecer conductas de anticipación (Cárdenas y Alarcón, 2010). Incluyen una situación ‘si’ que implica una conducta a seguir ‘entonces’. Esta propuesta encaja perfectamente con la importancia demostrada que se hace desde la Psicología Deportiva hacia el ESTABLECIMIENTO DE OBJETIVOS. Los planes ‘si-entonces’ han de conectar las oportunidades para actuar con las acciones concretas que se quieren realizar. Vamos a desarrollar dos ejemplos en base a un aspecto tan frecuente en baloncesto como es la DEFENSA DEL PICK&ROLL o BLOQUEO DIRECTO, en función en este caso de la distancia que separa el defensor del bloqueador de su atacante (imagen 1) y, en la segunda, de la distancia del defensor del jugador con balón con respecto a la línea de 3 puntos (imagen 2).

 

planes si-entonces

El desarrollo de estas pautas, así como más implicaciones teóricas y ejemplos relacionados con el baloncesto están magistralmente desarrollados en la investigación de Suárez-Cadenas, Courel-Ibáñez y Cárdenas (2017) – La toma de decisiones en baloncesto. Una propuesta de árboles decisionales para la enseñanza del bloqueo directo.

Esta técnica de implementación mediante los planes ‘si-entonces’ es una manera útil de generar automatismos comunicativos que faciliten el entrenamiento y el aprendizaje en base a los objetivos (técnico-tácticos, físicos, psicológicos…) que tengamos como equipo. También ayuda a desgranar ciertas metas, que a priori nos pueden parecer muy generales (mejorar la defensa o correr el contraataque de manera más efectiva), en reglas o pautas más específicas (contactar con mi atacante cada vez que el equipo contrario realiza un tiro o ocupar ciertos espacios cada vez que contraatacamos y dependiendo de mi posición en el campo). Así conseguiremos identificar y evaluar más fácilmente las conductas que sabemos nos van a acercar al rendimiento esperado. 

REFLEXIONES FINALES

Para terminar, me gustaría anotar 4 ideas a modo de resumen de lo expuesto hasta ahora. Pese a la cantidad de contenido tratado, es importante sintetizarlo en la medida de lo posible para, a partir de conceptos simples, desarrollarlos en la extensión que cada uno considere.

  • Un buen planteamiento debe partir de la construcción de HERRAMIENTAS aplicadas por parte del entrenador según las NECESIDADES que surgen en cada CONTEXTO (sea este individual – jugador o colectivo – equipo). Búsqueda de ADAPTACIÓN.
  • En base a esas necesidades se establecerán unos OBJETIVOS acordes a la dirección establecida. Deberán ser divididos en CONDUCTAS que puedan ser valoradas diariamente. ¿Cómo podemos mejorar y valorar el esfuerzo, el contraataque o el rebote? Operativizar será un aliado más para vosotros.
  • La calidad del FEEDBACK a la hora de COMUNICAR es uno de los factores básicos a la hora de generar APRENDIZAJE. El lenguaje es nuestra principal arma para moldear. Recordad que siempre estamos comunicando.
  • Es importante tener en cuenta ciertas técnicas a la hora de mejorar aspectos como la TOMA DE DECISIONES. Facilitarán la creación de AUTOMATISMOS beneficiosos para el jugador. Los planes ‘si-entonces’ os pueden ayudar para comenzar este proceso.
Javier Hernández

Javier Hernández

(Granada). Psicólogo especializado en Psicología del Deporte y en proceso como futuro psicólogo general sanitario. Profesor de Psicología Aplicada en la Federación Andaluza de Baloncesto y creciendo en el mundo de la divulgación científica en formatos web y podcast, entre otros espacios. Es jugador profesional de baloncesto, actualmente en el equipo Melilla Sport Capital Enrique Soler de Liga LEB Plata.

Edición Especial

Manual de SUPERVIVIENCIA EMOCIONAL para pandemias y otras crisis

edicion especial sabercompetir pandemia

EDICIÓN ESPECIAL: Manual de SUPERVIVIENCIA EMOCIONAL para pandemias y otras crisis

El Manual de SUPERVIVENCIA EMOCIONAL lo ponemos a disposición de cualquier persona con el único interés de ayudar, mediante reflexiones, revisiones de conceptos, orientaciones, pautas y estrategias de afrontamiento. Está dirigido a todos/as, de cualquier edad, condición social, nivel educativo… es un manual transversal y escrito en un lenguaje coloquial.

SABER COMPETIR

Saber Competir, Revista de Psicología del Deporte, publica tres artículos mensuales, uno abierto legible para cualquier persona que acceda a la web, y dos cerrados, sólo accesibles para subscriptores premium.

Últimos artículos publicados: