Falsedades, mentiras o engaños “emocionales”: los falsos psicólogos

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mentiras y falsedades emocionales sc

En la sociedad actual cualquiera se atreve a dar consejo psicológico. Ante la lógica inquietud generalizada por cuidar el bienestar emocional han aparecido muchos “atrevidos” que opinan, orientan y aconsejan. Unos lo hacen desde pseudoterapias que responden a enfoques teóricos no avalados por el método científico-experimental, otros se arrogan experiencias vitales que parece ser les capacita para dar testimonio o ser ejemplo de vida, otros son simples parlanchines que venden pura palabrería mediante algo muy similar a un show o espectáculo… además, está el que te dice “yo tengo mucha psicología”: ¡se lo dicen a un psicólogo! Este es el panorama de la psicología actual.

Cualquiera da consejo psicológico

Antes eran los padres los que educaban a nivel emocional. Ahora muchos de ellos han ido dejando de ser referentes educativos para sus hijos y ello ha dado paso a otras voces o modelos, unas cualificadas y positivas, otras muchas atrevidas, ignorantes e interesadas.

La psicología científica, rigurosa, estudiosa, investigada, contrastada, hipotética-deductiva ha de convivir con esta fauna de pseudo-psicólogos que vociferan mensajes de llegada fácil para el que desea escuchar esos mensajes, pero sin ningún fundamento o rigor científico. Lo peor es que predican mensajes que pueden llegar a ser fuente de malestar, frustración y conflictos en las personas que los hacen suyos. Muchos mensajes son arengas que gusta escuchar pero llevan al autoengaño. ¿Imaginan que en el ámbito de la salud se hablase de las bondades de las grasas saturadas o del consumo de alcohol de alta graduación? En psicología estamos asistiendo a barbaridades te tal calibre.

¿Cuáles son las falsedades psicológicas más extendidas?

No por más repetida una afirmación tiene por qué acabar siendo cierta. Muchos mensajes se repiten como eslóganes o máximas simplistas. Cualquiera se atreve a hacerlo. Las redes sociales son el canal adecuado para difundirlas. En ocasiones pienso cuánta ignorancia, otras qué atrevimiento y muchas cuánto peligro tienen estas lecciones baratas de vida. Como psicólogo no creo ni me gustan los libros de autoayuda, creo más en el apoyo psicológico por parte de un profesional experto, en el cara a cara, sea presencial u online. Menos aún se pueden admitir lecciones de vida de un cualquiera, cuya vida puede ser un auténtico desastre.

Voy a mencionar y comentar a continuación las falsedades o mentiras que a mi juicio están más extendidas y son más peligrosas para el bienestar de las personas, las considero un engaño o timo relacionado con la salud psicológica.

  • No hay imposibles, nada es imposible

Estimular la superación personal y la resiliencia o superación de dificultades no tiene porqué confundirse con la conquista de lo imposible, dicen “lo imposible no existe, sólo existe en tu cabeza”.

Esta afirmación es una falta de respeto para cuantas personas lo tienen realmente difícil o encuentran barreras insalvables. A veces se reducen mucho las oportunidades o llegan a truncarse del todo, como para un joven deportista con veintitrés años que debe dejar la práctica de su deporte después de cuatro roturas de ligamentos cruzados y la rodilla la tiene literalmente destrozada, un ejecutivo exitoso al que se le diagnostica un cáncer de páncreas, un niño o niña nacida en determinadas zonas del mundo… la realidad es que existen condicionantes físicos, psíquicos, sensoriales, motóricos, socioeconómicos, culturales que pueden llegar a limitar las expectativas.

La realidad dice que existen circunstancias que lo ponen más o menos fácil, más o menos difícil. Lo inteligente es entender, aceptar la situación y trabajar sobre ella para resolverla o superarla en la medida de lo posible, aceptando que no siempre es posible. Una competencia emocional consiste en saber entender el contexto para ser eficaz en él. En alguna ocasión la eficacia está en aceptar que uno no puede hacer nada por modificar una situación, que no tiene ningún margen de maniobra sobre una situación concreta. No aceptar la realidad abona el terreno a la frustración.

Nada es imposible” es una creencia irracional porque la realidad objetiva dice lo contrario. Cuando uno hace suyas creencias que son imposibles de darse, abre la puerta a la frustración, la decepción y el malestar emocional. Es como pedir peras al olmo… nunca se hará realidad.

  • Lo que sueñas lo consigues, lo que imaginas lo haces realidad

Afirman que una visión potente es en sí misma suficientemente motivadora para acabar haciéndose realidad. En mi opinión tener una visión muy atractiva sólo mueve la motivación y es del todo insuficiente para garantizar que acabe convirtiéndose en realidad. Solo sirve para ponerse en marcha y trabajar por ese desafío. Pero lo realmente determinante para hacerlo realidad será el esfuerzo, el trabajo, los hábitos de trabajo, la perseverancia, superar los obstáculos y dificultades, trabajar por metas aplazadas o a largo plazo…

Nuestra sociedad pone énfasis en ilusión, pasión, entusiasmo, disfrute olvidándose de la parte más desagradable pero necesaria como el esfuerzo, trabajo, constancia, perseverancia, gestionar la frustración. Raya el engaño. Las personas somos seres emocionales, la emoción es el motor del comportamiento, sin emoción no hay aprendizaje, pero sólo la emoción no garantiza un viaje de largo recorrido lleno de dificultades.

No es cierto que se necesite un desafío potente, ilusionante, que realmente motive. Muchas veces se produce un conflicto atracción-atracción en el que se siente motivación por desafíos diferentes y antagónicos. Una decisión debe resolver este tipo de conflicto, hay que elegir o mojarse. Sacar adelante el desafío por el que se apuesta no sólo dependerá del nivel de motivación sino de las herramientas de trabajo o competencias de que se disponga.

  • Las soluciones están en ti mismo, búscalas en tu interior

Esta afirmación es propia de en un modelo dinámico o psicoanalítico, pseudo-científico, en el que la introspección es clave, mirarse o buscar en el interior de uno mismo. Los hechos dicen que uno no tiene todas las explicaciones de lo que le sucede, menos aún las soluciones. Las personas impulsivas o poco reflexivas no tienden a analizar sus experiencias y sacar reflexiones o aprendizajes de ellas. Es normal que uno no entienda qué le sucede, porqué le sucede, ni cómo resolverlo.

Las personas irascibles, incluso iracundas, suelen ser muy conscientes de que su carácter no les ayuda. No se gustan con sus enfados permanentes y menos aún tras los estallidos de ira. Saben que ello les mete en problemas, las personas de su entorno se lo recuerdan continuamente. Les afecta en su autoestima. No se entienden ni se aceptan, quisieran dejar de ser así pero no saben cómo. Conocen bien su problema, requetebién, viven diariamente con él, pero no le encuentran cómo cambiar.

Muchas veces hay que sugerir las posibles explicaciones, hay que enseñar, educar, entrenar en las soluciones, explicaciones y soluciones te las han de sugerir o dar porque vives bloqueado o prisionero sin entender nada. Desde un enfoque psico-educativo todo a nivel emocional se puede aprender, enseñar y entrenar, no todo se puede deducir a partir de la introspección.

  • Cada uno tiene un talento, descubre qué talento es el tuyo

Es una absoluta tontería. ¿qué es talento? Es simplemente una predisposición que bien trabajada puede desarrollarse y convertirse en habilidad o competencia. Las personas tenemos “inteligencias múltiples” (gadner, h). No tiene sentido ser reduccionista respecto a las potencialidades que se desarrollan con el aprendizaje, no se puede hipotecar el desarrollo personal en función de un único ámbito, una única destreza, un único “talento”. El desarrollo integral exige un desarrollo armónico y complementario entre diferentes tipos de competencias (cognitiva o de aprendizaje, verbal-comunicativa, numérico-matemática, social, físico-deportiva, cultural, artística, emprendedora…)

Ni siquiera tiene sentido hablar de talento, en todo caso de desarrollo del talento, de desarrollar las diferentes potencialidades en las que uno puede y debe crecer para sostener su bienestar emocional o desarrollo personal. Estimulemos en los jóvenes que cultiven diferentes inquietudes, sean competentes en diferentes ámbitos, sean polivalentes y que no hipotequen su desarrollo apostando por una única opción. Se juegan su equilibrio y bienestar personal.

  • Ser feliz es un estado de ánimo permanente al que cualquiera debe aspirar

Vivimos en una “hapyycracia”, en una sociedad que idolatra a una nueva diosa llamada felicidad. Todo se justifica en función de alcanzar la felicidad. Una explicación reside en una economía surgida para generar felicidad de la que se obtienen suculentos réditos. Hacer feliz a la gente se ha puesto de moda y da mucho dinerito. Se aspira a la felicidad permanente como un derecho, ¡un imposible!

Desde la psicología hablamos de bienestar emocional más que de felicidad sabiendo que es un estado emocional que no puede ser permanente afortunadamente. ¡qué aburrido sería ser eternamente feliz! Las circunstancias son cambiantes, surgen los imprevistos, la adversidad, el conflicto, la dificultad, la exigencia… viven a la vuelta de la esquina, surgen cuando uno menos se lo espera. Vivimos en una sociedad exigente y de cambios. El malestar es inherente a muchos momentos y situaciones. Aspirar a sentirse muy bien para siempre es una expectativa imposible de cumplirse. Diría que la felicidad no existe, es una mera abstracción, una exageración del lenguaje. Existen momentos felices o generadores de bienestar emocional. Es lícito aspirar y trabajar para vivir en bienestar emocional sabiendo que no puede ser un estado emocional permanente, sabiendo que inevitablemente se alternará con momentos difíciles en los que toca pasarlo mal.

  • Si disfrutas no existe el esfuerzo ni el cansancio

Que se lo digan al maratoniano o al autónomo que desarrolla su idea de emprendimiento pero debe dedicarle todo el tiempo… se vende mucho la idea de que si te sientes muy motivado necesariamente disfrutas y entonces no existe el esfuerzo, ni el cansancio. Si haces laboralmente lo que te ilusiona, aquello en lo que disfrutas, no puede hablarse de trabajo, dicen.

Es una falacia, una absoluta mentira desde el desconocimiento de lo que es la persona a nivel emocional.

Las grandes satisfacciones suelen ir precedidas de los mayores esfuerzos, de trabajos exigentes, de mucha responsabilidad… se confunde disfrute y diversión o divertimento. El disfrute es intrínseco al esfuerzo y al trabajo bien hecho. Organizarse, esforzarse, trabajar, cumplir con la responsabilidad se convierte en fuente de satisfacción y disfrute.

Lo más atractivo acaba perdiendo potencia si se da de forma frecuente o habitual. Un plato de gambas rojas puede ser un manjar, pero comerlo todos los días para desayunar, almorzar y cenar sería horroroso. Lo atractivo pierde interés cuando se da con frecuencia y se vuelve rutinario.

Pretender disfrutar en todo lo que se hace conlleva el riesgo al abandono rápido y cambio frecuente de desafío o actividad porque no se ha previsto situaciones lógicas como entrar en rutina, perder el carácter de novedad, disminuir el interés. Es necesario saber gestionar la rutina, el aburrimiento, lo habitual, sin necesidad de escapar hacia lo desconocido, lo excitante, porque entonces no se tiene recorrido en las decisiones tomadas.

  • Encuentra tu vocación, sigue su camino

El concento vocación ha ido perdiendo mucho de su sentido. La sociedad actual, en evolución y cambio permanentes, exige personas polivalentes, con múltiples competencias, capaces de adaptarse a diferentes contextos laborales. El concepto de vocación también ha evolucionado, se traduce en no optar por actividades que a uno no le atraen, no le gustaría hacer, no se sentiría bien haciéndolas, o que le repelen. Descartadas estas actividades en las que uno no se ve ni encaja, existen otras muchas que generan cierto grado de interés o atracción. Vocación se entiende por elegir actividades formativas o laborales que se adapten a las competencias más destacadas o sobresalientes a través de las cuales seguir desarrollándolas. Seguro que pueden ser varias, la mente debe abrirse a posibilidades de acción y no ser reduccionista.

Desde la perspectiva actual de vocación la satisfacción personal pasa por hacer actividades que despierten interés, pero ya no depende de acertar en la elección o encontrar esa actividad para la que uno “vale”. Atendiendo a las competencias cada persona puede desarrollar múltiples actividades y muchas de ellas despiertan interés. El elemento clave para encontrar satisfacción personal está en encontrar éxito en la actividad elegida, es decir en organizarse, esforzarse, trabajar y sacar adelante la decisión tomada con reconocimiento por parte de profesores, jefes, compañeros… no me refiero a éxito social sino a la satisfacción asociada al trabajo bien hecho. Acertar en la elección de los estudios o del trabajo posterior ya no es tan necesario como hacer bien, esforzarse, trabajar, superar las dificultades, obtener unos buenos resultados o rendimiento y ser objeto de reconocimiento por parte de profesores o jefes.

  • Aíslate de las personas “toxicas”, de aquéllas que te sacan lo peor de ti mismo

Existen personas que nos alteran, nos perturban, sacan lo peor de nosotros. Algunas de estas personas pueden situarse en el entorno familiar o laboral. Aislarse, protegerse de ellas, ser selectivo en la convivencia, ¿es aconsejable?

Desde la psicología lo deseable es potenciar el desarrollo social, la sociabilidad, también la autonomía emocional. Desde la competencia social hay que aspirar a saber convivir con personas de cualquier perfil y a poder trabajar con cualquier tipo de compañero. Desde la autonomía emocional hay que aprender gestionar las emociones ajenas sin caer en la agresión ni la exclusión, saber mantener el equilibrio emocional por encima de las circunstancias.

¿Si esa persona “tóxica” es tu madre o un hermano es aconsejable romper el vínculo afectivo por no saber gestionar la convivencia con ellos? ¿cómo uno se siente peor conviviendo con una persona “tóxica” o rompiendo el vínculo afectivo que les une? Ambas opciones generan malestar, son difíciles de llevar. Lo deseable no es apartarse, excluir, renegar de nadie sino aprender a gestionar la situación de forma eficaz, sin malestar. Estamos hablando de mejorar las propias competencias emocionales, ganar madurez, avanzar en el desarrollo personal. Entonces se llega a entender que el problema no es el otro sino la escasa competencia emocional que uno tiene para gestionar esa relación y deje de afectar su “toxicidad”.

  • Dile adiós a tu ansiedad

Este eslogan es maléfico para aquellas personas que sufren trastornos de ansiedad (ansiedad generalizada, crisis de ansiedad o de pánico) estrés y síndrome de burnout. Lo es porque eso quieran ellos y no lo consiguen con la consiguiente frustración y sentimiento de culpa, añadido a la ansiedad.

No es tan sencillo decir “adiós ansiedad” para resolver un trastorno de ansiedad. Puede parecer que quien sufra ansiedad es porque sea un blando y no tenga la valentía suficiente para afrontarla. Un trastorno de ansiedad se va montando poco a poco de una manera imperceptible teniendo mucho que ver con variables de tipo personal y con circunstancias de vida. Cuando aparece de forma abrupta (crisis de pánico) ya se vuelve incontrolable. Decirle “adiós ansiedad” es fuente de ansiedad porque no sirve para nada, genera frustración y sentimientos de culpa o vergüenza, uno se puede sentir ridículo por sufrir y vivir prisionero de la ansiedad.

Sin un trabajo psicológico llevado por un psicólogo de verdad es muy difícil superar un trastorno de ansiedad. Y a pesar de ello es un problema que encuentra mucha resistencia en su resolución. No deben banalizarse los trastornos emocionales.

  • Tengo el derecho a ser como soy, me deben aceptar como soy

No voy a decir lo contrario. Claro que cada uno tiene derecho a ser y aceptarse como es. Esta afirmación es un caldo de cultivo en el que surgen actitudes egoístas, narcisistas, poco empáticas, asociales, insolidarias… uno se convierte en su centro de interés, parece que la vida sólo gira en torno a uno mismo, los demás existen como posibles agresores de la propia individualidad. Las personas que piensan así suelen encontrar dificultades o conflictos en la convivencia con otras personas y después de haberlo intentado acaban abandonando la expectativa de cambio.

Exigir que los demás entiendan y respeten suele responder a una visión estática o rígida de la persona, de no cambio, de no evolución o desarrollo. Esta visión rígida afirma que las personas tienen su carácter y no pueden cambiar. Recomiendo una visión más real y científica de la persona, una concepción dinámica, de cambio, evolución y desarrollo.

La visión rígida sólo es cierta en quien quiere verlo así y se niega a verlo como es. Pero no es así, no es cierta. Las personas tenemos un cerebro muy plástico, maleable, en permanente evolución, abierto a continuas interacciones que van configurando conexiones neuronales y forjando aprendizaje. Somos un cerebro en permanente evolución, cambio o aprendizaje. Cualquiera puede cambiar, mejorar, evolucionar, no cambian quienes no se lo plantean ni lo intentan, quienes renuncian a salir de su zona de confort, a prender y mejorar. Somos como somos mientras no queramos aprender, cambiar, evolucionar o crecer y trabajemos para hacerlo.

La psicología tiene bien identificados aquellos riesgos que atentan contra nuestra salud psíquica o nuestro equilibrio y bienestar personal.
Hablándonos o construyendo un diálogo interno perturbador o negativo contribuimos a que nos sintamos mal y se compliquen las situaciones que gestionamos. No tiene sentido que acabemos convirtiéndonos en nuestros mayores enemigos por cómo interpretamos o nos tomamos lo que nos sucede o sucede a nuestro alrededor. Es tan evidente el efecto nocivo de algunas formas de pensar que deberíamos enfrentarnos a ellas con una actitud decidida de identificarlas, pararlas, reconducirlas o destruirlas.
A continuación podrás saber cuáles son estas formas de pensar que nos pueden ocasionar graves problemas:

 

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No te dejes engañar, decide tú

A modo de conclusión, hay que tener mucho cuidado con una venta de emociones imposibles que hace a las personas vivir decepcionadas y ser vulnerables. No existe el elixir de la felicidad. Bienvenidos los problemas porque espabilan y enseñan mucho. Valora el malestar y aprende a gestionarlo porque disfrutarás más de los buenos momentos. Encontrar conflictos nos humaniza. No dejes que cualquiera te dé lecciones, no creas cualquier mensaje, no confundas cuentos y ciencia, ten criterio y toma tus propias decisiones. No hagas tuyas expectativas imposibles que llevan a la frustración.

 

CONTENIDO EXTRA: Gurús, falsos psicólogos, terapias en entredicho… La dificultad de tratar los problemas de la mente – Por Natalia López Pevida

 

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José Carrascosa

José Carrascosa

Pionero de la psicología del deporte en España, ha trabajado durante más de 25 años con deportistas, entrenadores y equipos profesionales de primer nivel, ha colaborado en logros deportivos de sus clientes (ascensos, títulos nacionales y europeos, marcas europeas y mundiales, medallas olímpicas). Ha ayudado a que haya cambiado la percepción sobre las emociones y el alto rendimiento, desde “echarle güevos” a “competir”, desde el desconocimiento a la toma de conciencia del papel de las emociones sobre el rendimiento y el bienestar. Se considera un “artesano” de la educación y desarrollo emocional

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