Liderazgo en tiempo de crisis

José Carrascosa
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Liderazgo en tiempo de crisis

Estamos en plena crisis por la pandemia del coronavirus Covid-19. Las crisis son tiempos de cambio, ruptura, disfunción, incertidumbre, inestabilidad, desequilibrio… Es un tiempo que examina y evalúa el liderazgo, que va a penalizar a quienes no están sabiendo liderar y aupará a nuevos líderes emergentes. Es apasionante asistir atónito al hundimiento de líderes guiados por su torpeza y el criterio equivocado de sus asesores, y apasionante también observar cómo irrumpen nuevos estilos de liderazgo. Quiero hacer una reflexión en torno al liderazgo en tiempos de crisis, como la actual pandemia, que evalúa el liderazgo en general de políticos, empresarios, responsables de equipos, entrenadores… de cualquier persona que coordina un equipo, de trabajo o deportivo.

¿Qué es liderazgo?

Liderazgo es la capacidad de influir o dejar huella en otras personas. Liderazgo es lograr que otros hagan suyos unos valores, una filosofía, un mensaje, es “evangelizar”, ir haciendo seguidores que comparten, coinciden, comulgan…  No lidera quien quiere, sino quien sabe hacerlo y lo hace de forma natural. Hay muchos “jefes”, “presidentes” “directores”, “mandatarios”, pero muy pocos alcanzan la condición de “líderes”.

Liderazgo es reconocimiento, prestigio o “autoridad moral”. El concepto de autoridad ha cambiado radicalmente en la sociedad del siglo XXI, en las sociedades democráticas. Muchos se quejan de que se ha perdido “autoridad”. No es cierto, más bien no se sabe ejercer la autoridad. Jefes de gobierno, políticos, empresarios, coordinadores de equipos de trabajo, entrenadores, profesores, madres y padres… tienen poder, el poder inherente al rol que desempeñan. Pero no tienen necesariamente autoridad. Esta se la han de ganar.

La autoridad es consecuencia del buen hacer o de la buena gestión en el desempeño del rol y se reviste de reconocimiento o prestigio moral de los subordinados. El liderazgo cotiza al alza o a la baja en función de cómo se gestiona o se ejerce la dirección. La autoridad la otorgan los subordinados a quien es acreedor a ella, a quien se la merecer, ya no es propiedad del “jefe” o “director” simplemente por el cargo que desempeña. Un Jefe de Gobierno tiene mucho poder, pero no tiene autoridad necesariamente, ya que puede que no pase de ser un simple presidente más y no llegar a ser reconocido nunca como “nuestro” presidente. Es un ejemplo aplicable a cualquier otro tipo de responsabilidad. Empresarios, entrenadores, profesores, padres no tendrán autoridad si no son merecedores de ella, no llegarán a ser aupados a la condición de “líder” por los suyos si no gestionan bien su rol. Cuando un hijo siente adoración por su padre o madre, es que estos ejercen liderazgo ante él, son una gran influencia moral sobre él. “Ese es mi entrenador” supone autoridad moral o liderazgo, en cambio “ese es el entrenador” supone que es uno más.

El líder no nace, se hace. El liderazgo no es una característica que figure en el genoma humano. Hay personas más carismáticas que otras, porque su patrón de personalidad les ayuda en las relaciones sociales, pero también porque han aprendido de modelos competentes en las edades más tempranas. El liderazgo se aprende, se entrena, se desarrolla y puede morir por torpeza, por éxito, por mal asesoramiento… Situaciones de dificultad o crisis conllevan un movimiento del liderazgo dentro de los grupos, organizaciones y la sociedad, sacrificando líderes y haciendo que emerjan o surjan otros nuevos que les sustituyen.

¿Qué características identifican al líder?

Me sorprende cómo muchos “expertos” o “gurús” relacionan el liderazgo con la comunicación, la capacidad de llegar a otras personas. No coincido para nada. ¿Puede ser líder cualquiera que comunique bien? Rotundamente, no. Hay líderes “silenciosos”, que hablan lo justo, pero su criterio es determinante para muchas personas.

Voy a enunciar las características que identifican al líder según el grado de importancia o peso que tienen para generar liderazgo:

  • HONESTIDAD. El líder es una persona honesta, dice lo que piensa y hace lo que dice. Decide lo correcto según su estricto criterio y no dice lo políticamente correcto, lo que se espera escuchar de él. No puede ser líder quien utiliza un discurso largo, retórico, previsible, esperado, incoherente, ambiguo, hueco, que busca más superar el trámite o no equivocarse, que convencer. Nunca alguien deshonesto puede alcanzar la condición de líder.
  • GENEROSIDAD. El líder se relaciona con sus ciudadanos, colaboradores, subordinados, jugadores, alumnos… desde una actitud de ayuda. El líder es generoso, el liderazgo es un ejercicio de generosidad. No puede ser líder quien persigue su interés, quien busca su beneficio.
  • VISIÓN. El líder tiene una visión de futuro que la trasmite y la contagia a los demás. El líder ve a medio plazo y largo plazo, supera cualquier dificultad con miras puestas en un objetivo “valioso” o trascendente. No puede ser líder quien no tiene una visión, un proyecto, un largo recorrido, quien vive al día, quien cambia el rumbo cada dos por tres.
  • EMOCIÓN. El líder transmite o contagia emoción. Es entusiasta, apasionado, irradia ilusión, fuerza o energía, es emocional. No puede ser líder quien es plano u opaco a nivel emocional, quien aburre en su retórica, menos aún quien transmite apatía, inseguridad, indiferencia, quien riñe…
  • ESTAR CENTRADO EN LO IMPORTANTE. El líder sabe que se ha de centrar en lo importante frente a lo accesorio, sabe que se ha de ocupar de ese veinte por ciento de las situaciones que son claves, frente al ochenta por ciento de las situaciones restantes que son accesorias o menos importantes.
  • EFICIENCIA Y EFICACIA. El líder toma decisiones eficaces, no le tiembla el pulso. Planifica bien, sabe entrever las dificultades que van a surgir, se prepara para hacerles frente, no espera a ver cómo evolucionan los acontecimientos, va por delante de ellos, no es zarandeado por las circunstancias.
  • MENTALIDAD DE APRENDIZ. El líder es insaciable en su curiosidad, en su afán de aprender y de ser mejor. Se expresa y actúa con humildad y respeto, con prudencia. La soberbia, la vanidad y la suficiencia están reñidas con el liderazgo.
  • EMPATÍA. El líder conecta profundamente, sabe ponerse en la piel de los demás, sabe cómo piensan, porqué piensan así, sabe cómo sienten, conecta con el pensamiento y el sentimiento de los demás, lee bien a nivel emocional. La empatía está reñida con mostrarse correcto, distante, engolado, prepotente, por encima del bien y del mal.
  • TRANSPARENCIA. El líder es trasparente en su mensaje y en sus emociones, dice que lo es, lo que sucede, afronta las situaciones con claridad, coge el toro por los cuernos. Quien disfraza la realidad, oculta información, ofrece información parcial y a su conveniencia nunca será reconocido como un líder.
  • CONCILIAR. El líder aúna, junta, concilia, acerca, busca el consenso, establecer compromisos, acercar posturas, no divide, ni enfrenta, ni polariza, ni crispa…
  • CEDER PROTAGONISMO. El líder hace asistencias para que otros marquen los goles. Ante el éxito, cede el protagonismo a los demás, es generoso en la victoria. El líder no saca pecho, nunca personaliza el éxito en él o en lo “bien que lo hacemos”.
  • ASUMIR LA RESPONSABILIDAD. El líder quiere ser el único responsable ante la derrota, cuando surgen las dificultades y libera a los demás de responsabilidades. El líder nunca señala culpables ni deriva su responsabilidad.
  • ÉTICA PERSONAL. El líder se mueve por unos valores inquebrantables, su comportamiento se ajusta a una ética personal y social. No puede ser líder quien es amoral, quien carece de un código ético, o quien ajusta su ética a su interés.
  • AUTOLIDERAZGO. El líder predica con el ejemplo, nunca traiciona lo que pide a los demás, no hace lo contrario de lo que solicita a los demás, no busca excusas para quebrantar la norma establecida para todos.

Así pues, el liderazgo no consiste en comunicar bien, asesorar al líder no pasa solo por diseñar una estrategia de comunicación, una política de marketing. Solo pueden acceder a la condición de líder aquellas personas que son honestas, generosas, emocionales, transparentes, humildes, respetuosas, decididas, eficaces, conciliadoras, rectas, ejemplares y se mueven por motivaciones valiosas, no por el interés particular.

Liderazgo en momentos de crisis o dificultad

El líder en momentos de crisis o dificultad transmite tranquilidad, desde el respeto y la seriedad del momento, se mueve con honestidad, desde el rigor y nunca persigue su interés personal, asume responsabilidades, no señala culpables, ayuda, busca soluciones…

Muchas personas están quedando retratadas con su comportamiento incompetente, irresponsable, insolidario e incívico ante la gravedad de esta pandemia. Queda retratado el líder político que busca arrimar el ascua a su sardina y piensa más en su interés, en cómo gestionar la crisis en términos de votos, queda señalado quien no ha protegido a los profesionales que nos cuidan (personal sanitario) y quien ha desprotegido a los ancianos en las residencias de mayores, también ese empresario que aprovechará la situación para sanear la cuenta de resultados, el estudiante que pedirá el aprobado general, ese energúmeno que agrede a su pareja aprovechando el confinamiento, el irresponsable e insolidario que no se queda en casa y pone en peligro la salud de los demás, el desaprensivo que sigue tratando de engañar o delinquir… A continuación, señalo algunas actitudes que acercan y otras que alejan del liderazgo.

ACTUTUDES PRO-LIDERAZGO

  • Anticipar situaciones, planificar, prever…
  • Tomar decisiones eficaces, buscar soluciones
  • Ser honesto, decir lo que se piensa
  • Actuar con transparencia, ofrecer explicaciones
  • Asumir responsabilidades
  • Buscar consenso, establecer compromisos
  • Ceder el protagonismo
  • Ejercer generosidad, ayudar, proteger
  • Prudencia, humildad, respeto
  • Emocionar, ilusionar
  • Leer o entender las emociones ajenas
  • Ponerse en la piel de los demás
  • Alabar, reconocer, premiar
  • Disponer de valores, de una ética personal

ACTUTUDES ANTI-LIDERAZGO

  • Verse sorprendido por los acontecimientos
  • Bloqueo, indecisión, lentitud en las tomas de decisión
  • Improvisar
  • Querer parecer honesto, decir lo políticamente correcto
  • Disimular, aparentar, disfrazar, ocultar
  • Derivar responsabilidades, señalar otros culpables
  • Dividir, enfrentar, polarizar
  • Asumir protagonismo, querer ser protagonista
  • Egoísmo, interés, buscar el beneficio personal o de parte
  • Soberbia, prepotencia, vanidad, suficiencia
  • Aburrir con discursos retóricos
  • Escasa empatía, mostrase correcto, ser plano a nivel emocional
  • Mostrarse poco cercano, mantener distancia emocional
  • Reprender, recriminar, estar a la defensiva
  • Ser amoral, tener una ética quebrantable y relativa

Nuevos estilos de liderazgo, el liderazgo colectivo

La crisis ha zarandeado el liderazgo en nuestra sociedad. Está perdiendo liderazgo la clase política, especialmente aquellos políticos que persiguen perpetuarse ahora o en el futuro, por encima del interés general. También están cediendo alguna relevancia los que han sido iconos de nuestra sociedad, como deportistas y artistas, aunque muchos están mostrándose comprometidos y solidarios.

Mientras unos liderazgos se oxidan o desgastan, otros liderazgos aparecen o emergen con fuerza. Afortunadamente está surgiendo un liderazgo que va más allá del protagonismo individual y que va tomando forma como sinergias de tipo colectivo… Me refiero al protagonismo desinteresado, anónimo y discreto de colectivos como el personal sanitario, militares y personal de las fuerzas de seguridad del estado, personal de limpieza, dependientas, transportistas, empresarios y trabajadores que están trabajando para ayudar… Es un nuevo liderazgo ciudadano o cívico que se ha hecho acreedor al respeto por parte de toda la sociedad y se ha ganado el reconocimiento de todos. Son nuestra “autoridad moral” del momento presente, a quienes reconocemos y estamos agradecidos. No debemos olvidarles cuando pase la crisis, van a contar con mi respeto siempre. La sociedad debería recordar quiénes han estado del lado de TODOS y quiénes han perseguido su interés de forma mezquina.


José Carrascosa

José Carrascosa

Pionero de la psicología del deporte en España, ha trabajado durante más de 25 años con deportistas, entrenadores y equipos profesionales de primer nivel, ha colaborado en logros deportivos de sus clientes (ascensos, títulos nacionales y europeos, marcas europeas y mundiales, medallas olímpicas). Ha ayudado a que haya cambiado la percepción sobre las emociones y el alto rendimiento, desde “echarle güevos” a “competir”, desde el desconocimiento a la toma de conciencia del papel de las emociones sobre el rendimiento y el bienestar. Se considera un “artesano” de la educación y desarrollo emocional

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