Bienestar emocional en tiempos de crisis

José Carrascosa
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Cómo puedes mantener el bienestar emocional en tiempos de coronavirus

De repente el coronavirus Covid-19 se ha metido en nuestras vidas casi por sorpresa. Nos toca protegernos, proteger a los nuestros y a los demás. Está siendo un cambio radical para todos en el estilo de vida. Parecía que iba a ser unos pocos meses, pero se alarga y puede que dure más de lo que quisiéramos. Se hará largo, seguro. Estamos acostumbrados a vivir en la calle, necesitamos sentir la proximidad de nuestra gente, tocarnos, abrazarnos, hablar, conversar, compartir, celebrar juntos… No sabemos vivir en casa, saliendo sólo para lo imprescindible, sin juntarnos, sin contacto cercano, sin tocar, sin hablar fuerte.

Hemos visto alterar nuestras rutinas de manera brusca y radical. ¿Cómo lo estamos llevando?, ¿qué consecuencias está teniendo para cada uno?, ¿está afectando a nuestro estado de ánimo?, ¿debemos sufrir estoicamente esta pandemia?, ¿qué se puede hacer para llevarlo con un buen ánimo?…

Saber Competir pone en marcha una iniciativa dirigida a TODOS, deportistas y no deportistas, niños, jóvenes y mayores… Cada semana la REVISTA SABER COMPETIR, www.sabercompetir.com, publicará dos artículos abiertos con orientaciones específicas sobre cómo mantener el bienestar emocional en tiempos de coronavirus. Serán propuestas concretas sobre cómo gestionar la etapa del coronavirus, para cualquier persona en general, para los deportistas, para las personas mayores o tercera edad, para jóvenes, para niños, para el personal sanitario, cómo vivirlo en familia, cómo vivirlo en pareja, cómo evitar posibles secuelas de tipo emocional…

Serán orientaciones para cualquiera, para la gran mayoría que está confinada en casa, para los que trabajan y cuidan de todos nosotros, para los que saben que son positivos por el coronavirus Covid-19 y se mantienen asintomáticos, para los que tienen síntomas y sufren el virus, para los que lo puedan contraer en los próximos días…

20 claves para mantener el bienestar emocional durante la crisis del COVID-19

Estos son los principales consejos que desde Saber Competir queremos hacer llegar a TODOS y TODAS para conservar el bienestar emocional durante la cuarentena provocada por la crisis del Coronavirus (COVID-19).

Es necesario hacer por estar y mantenerse bien a nivel anímico

No debemos dejarnos llevar por preocupaciones y temores, aunque puedan parecer lógicos. Nuestro organismo es nuestra mejor medicina. Nuestro sistema inmunológico, nuestras defensas, trabajan de forma más activa contra el virus cuando el estado de ánimo es bueno. Si nos asustamos y nos preocupamos en exceso, si hacemos que decaiga nuestro ánimo, haremos que nuestro organismo se inhiba, esté más perezoso, y luche con menos energías para combatir el virus. Estas orientaciones son para todos, para los que no han contraído el virus, para los que han dado positivo y están enfermos, para los que arrastran secuelas tras haberlo pasado y para los que se puedan contagiar.

Saberse ayudar uno mismo

Es una situación nueva que ha pillado por sorpresa a todos. Ante un panorama de improvisación y cierto colapso en la gestión de la pandemia no se puede esperar a que nos den seguridad y tranquilidad. No está sucediendo. Información cambiante en días, poco coherente, en diferentes direcciones, genera dudas, desconfianza y temor. Es uno mismo quien debe encontrar claves que le ayuden a mantenerse tranquilo, firme, seguro, para lo que sugiero un plan de acción a nivel emocional.

Aceptar la realidad

Saber la realidad, aceptarla como viene es la mejor forma de prepararse y estar preparado. Es un virus que contraerán muchas personas y lo superarán casi todas. Algunas personas vivirán complicaciones de salud y pueden encontrar alguna dificultad en superarlo.

Dar normalidad

Es el momento que nos toca vivir. Es una pandemia, un problema de salud ante el que hay que tomar precauciones o medidas. Es algo no esperado, pero los imprevistos ocurren en la vida. La sociedad del bienestar nos ha acostumbrado mal, a vivir protegidos y seguros. Esta situación nos viene a recordar que los imprevistos y las dificultades viven a la vuelta de la esquina. Hemos de saber convivir con imprevistos, dificultades e incertidumbre.

Vivir la situación como un desafío

Entendiendo y aceptando el riesgo que supone la llegada del coronavirus hay que vivir la situación de forma responsable, como un desafío y no como una amenaza. Un desafío es un objetivo que se quiere lograr y que tiene interés en sí mismo. Superar la situación es un desafío que moviliza el comportamiento para ir a por él y hacerlo realidad. En cambio, vivirlo como una amenaza asusta, deprime y paraliza el comportamiento.

Abrirse a las oportunidades que la nueva situación ofrece

Aunque nadie hubiera querido que llegase, el virus ha llegado. No debemos dejarnos llevar por el miedo y la angustia. Desde la responsabilidad, hay que atender a lo que la nueva situación nos ofrece y, sobre todo, ofrece múltiples reflexiones y aprendizajes que cada uno puede realizar si se detiene a hacerlo. Puede dar sentido a lo realmente importante, relativizar lo accesorio o menos importante, servir para revisar nuestros valores, reorganizar nuestros hábitos, seguro que ayuda a reordenar las prioridades de cada uno… De esta situación seguro que aprenderemos algo.

Dar sentido a la situación

No cabe la perspectiva de susto, miedo, desastre… En este momento es necesario tener altitud de miras en lo personal. Se han de buscar motivaciones “valiosas”, motivos que den sentido a uno mismo, a lo que hace, a lo que persigue. Algunas de estas posibles motivaciones que ayudan a dar sentido son: superar la situación habiendo crecido en lo personal, ser un ejemplo para hijos y personas del propio entorno, transmitir equilibrio y control, ejercer como persona responsable y solidaria, ayudar a la pareja, ser más familia…

Poner límites a los miedos, no confundir posible y probable

Una persona saludable no es una persona con patologías asociadas. La probabilidad de superar el virus es altísima en el caso de las personas saludables. No se puede dar más peso a lo que podría suceder que a lo que es en realidad. No todos se están contagiando del virus y en caso de contagiarse, la inmensa mayoría de personas lo superarán, con más o menos sintomatología.

Tener una actitud proactiva: ir y no esperar

En la vida se puede soñar, desear, desde una doble actitud, esperar a que suceda o tomar la iniciativa, ponerse en marcha y provocar lo que uno quiere que suceda. Los que esperan suelen quedarse esperando. Los que van y lo provocan suelen hacerlo realidad. Tener un buen día, aunque sea dentro de casa, depende de un mismo, de tener la iniciativa, organizar un día atractivo y hacer que así sea. La actitud contraria es quejarse, lamentarse, dejar que el aburrimiento y el tedio se apoderen, echar la culpa a la situación, enfadarse… En manos de uno está, cada uno decide.

Mantenerse activos

Conviene organizar unas pequeñas rutinas que a uno le ayuden a mantenerse distraído, relajado y a estar bien a nivel emocional. Esas rutinas pasan por realizar el plan de trabajo programado, por fomentar inquietudes individuales, como leer, ver series, jugar a videojuegos, jugar con los hijos/as, ayudarles en sus tareas escolares, cuidar las relaciones familiares, y las sociales sólo de forma online…

Vivir al día, ir día a día

Hay que organizarse el día nada más levantarse o después de desayunar, organizar las actividades que se van a realizar en casa, solo, con los hijos/as, con la pareja, en familia. Uno no puede dejarse llevar, ha de organizar lo que quiere que suceda para que así ocurra. En deporte estamos acostumbrados costumbrados a ir partido a partido.

Vivir el instante presente, el aquí-ahora

El bienestar emocional está muy relacionado con el disfrute intrínseco asociado al momento, tarea o actividad. La situación invita a pensar demasiado, a rumiarla, no hay que dejarse llevar por esta tentación. Al contrario, si se organiza una buena agenda para el día el complemento perfecto es hacer una actividad, no varias a la vez, una detrás de otra, poner los cinco sentidos en ella, lograr una atención plena, estar concentrado y vivir lo que se hace, aunque pueda ser una tarea o actividad rutinaria. Lograr una atención plena limpia la mente, atrapa a uno en lo que hace de forma que uno es lo que hace y ayuda a disfrutar de ello. No se puede renunciar a vivir con los cinco sentidos los diferentes momentos del día, leer, ver una serie, conversar, jugar con los hijos… porque se está recortando bienestar emocional.

Mantener el sentido del humor

El sentido de la responsabilidad no está reñido con el sentido del humor. El sentido del humor ayuda, parece estar activado por el instinto de supervivencia. Cuidarse y cuidar a los vuestros, ser responsable y solidario no está reñido con reírse.

Dar ejemplo ante los hijos/as

Los que tienen hijos/as tienen una responsabilidad añadida. Los niños viven una situación nueva para ellos, la escuela ha cambiado, se estudia más online y menos presencial, sus papás teletrabajan, van al trabajo con riesgo de contagiarse o han perdido su empleo, han dejado de asistir a las actividades extraescolares, salen menos a jugar a la calle… Se harán preguntas. Deben atenderse y responder desde la comprensión que tiene un niño a su edad, pero siempre desde la normalidad y transmitiendo serenidad, calma… Los niños se contagian de las emociones de sus papás y mamás, si ven que están tranquilos se mantienen tranquilos, si dan explicaciones lógicas, lo entienden y resuelven sus dudas o temores.

No hacer cábalas ni formular hipótesis de futuro

Sabemos que vamos a estar un tiempo prisioneros de las medidas de confinamiento o similares, como lo está toda la sociedad. No tiene sentido hacerse preguntas para las que uno no tiene respuesta. ¿Hasta cuándo?, ¿qué sucederá cuando termine?, ¿afectará al futuro profesional?, ¿nos vamos a contagiar?… Estas preguntas no tienen respuesta por el momento, habrá que dejar pasar un tiempo, quizás meses, e ir viendo cómo evoluciona la situación. El futuro está abierto. Hay que saber vivir con la incertidumbre. Pero seguro que lo esencial de la vida de cada uno no se va a ver alterado.

Combatir el aburrimiento y la impaciencia

Si el mayor problema es no saber qué hacer o la impaciencia de que pase cuanto antes, es que no se tiene ningún problema. Estar más tiempo en casa, reducir las relaciones sociales, no tener nada que hacer puede no ser una desgracia, puede ser una ocasión de estar tranquilo y no hacer nada, especialmente para personas que conviven con el estrés de las ocupaciones y obligaciones diarias. Mantenerse activos y organizar pequeñas rutinas durante el día no está reñido con disfrutar de no tener nada que hacer.

Estar preparado, hasta para los imprevistos

La pandemia es un campo de entrenamiento idóneo para desarrollar la resiliencia, la capacidad de gestionar y superar problemas y dificultades. Asustarse no es opción. Pelear, dar la cara y superar la situación es la alternativa. Nuestra sociedad, de la tecnología y del bienestar, nos está acomodando y a la vez haciendo más vulnerables ante problemas, dificultades, adversidades, contratiempos… El rival es serio, entraña dificultad, pero este partido contra el virus hay que jugarlo con mentalidad de ganar.

Cuidar las relaciones sociales, solo de forma online

Somos seres sociales por naturaleza, necesitamos a nuestra gente, saber de ellos, comentar, preguntar… Necesitamos al resto de familiares, a amigos y amigas, a compañeros. Podemos seguir en contacto con todos, solo de forma online. En una sociedad en la que falta tiempo para lo importante parar nos da la oportunidad de cuidar nuestras relaciones sociales. No me refiero a estar pendiente de las redes sociales, sino a interesarnos por nuestra gente, la que estimamos y nos quiere.

Expresar las emociones

No es buena práctica ensimismarse, preocuparse, no hablar del virus por no preocupar… Es bueno hablar, ventilar las propias emociones, compartirlas con aquellas personas de más confianza.

Mantenerse unidos, SER EQUIPO

Ningún partido lo gana un solo jugador. Los partidos tampoco los gana el entrenador organizando al equipo. Se necesita de todo el equipo para ganar. Ganaremos en equipo. Nadie es tan bueno como todos juntos. Se puede dudar de nuestros líderes, pero no podemos dudar de nuestra capacidad de unirnos y trabajar juntos para vencer al virus. Cada uno desde la responsabilidad individual y desde su rol debe sumarse al esfuerzo colectivo. Es momento para ayudar, apoyar, colaborar, cooperar, animar, consolar, hablar, conversar, sumar esfuerzos y generar una inercia colectiva. Lo prioritario es ganar juntos este partido. En pleno partido no caben reproches, levantar los brazos, protestar, enfadarse con el compañero, bajar los brazos, querer ganar uno solo o ser el que marque el gol decisivo… El egoísmo mata al equipo, el único protagonista debe ser el equipo. Ya habrá tiempo analizar el partido cuando termine, sacar conclusiones y preparar nuevos partidos que habrán de jugarse en el futuro. La autoridad no depende tanto del rol desempeñado, entrenador, como del reconocimiento de que es objeto por su buena gestión. Cuando termine el partido, cuando se haya ganado al virus, veremos quién o quiénes son dignos de la autoridad moral o reconocimiento general, que es la verdadera autoridad. De momento esa autoridad la tiene el personal sanitario, militares, fuerzas de seguridad, tantas las personas anónimas que siguen cuidando de todos nosotros, y aquellas que están sufriendo las consecuencias de la pandemia


José Carrascosa

José Carrascosa

Pionero de la psicología del deporte en España, ha trabajado durante más de 25 años con deportistas, entrenadores y equipos profesionales de primer nivel, ha colaborado en logros deportivos de sus clientes (ascensos, títulos nacionales y europeos, marcas europeas y mundiales, medallas olímpicas). Ha ayudado a que haya cambiado la percepción sobre las emociones y el alto rendimiento, desde “echarle güevos” a “competir”, desde el desconocimiento a la toma de conciencia del papel de las emociones sobre el rendimiento y el bienestar. Se considera un “artesano” de la educación y desarrollo emocional