Saber Competir para PROFESIONALES, ARTISTAS, MÚSICOS, OPOSITORES...

El deporte es una metáfora de la empresa y la vida misma. El ámbito profesional comparte una exigencia similar a la que vive el deportista. Desarrollar el mejor trabajo cada día, hacerlo en equipo, superar dificultades, competir con empresas del mismo sector, superar etapas de crisis…

Saber Competir - Profesionales

Muchos profesionales comparten una exigencia similar a la de los deportistas, necesitan apoyarse en buenos hábitos de trabajo, se enfrentan a situaciones de “examen” similares a la competición, han de saber gestionar la responsabilidad, frustración, ansiedad y estrés…

  • Muchos profesionales ejercen un rol directivo, deben desenvolverse como buenos entrenadores, capaces de generar equipos de trabajo competitivos, ser buenos gestores de equipo…
  • El artista ha de saber expresar su preparación y talento en situaciones muy exigentes, convivir con éxito y fracaso, saber gestionar el “miedo escénico”…
  • El opositor ha de trabajar cada día con autodisciplina y se examina como lo hace el deportista en la competición.

Objetivos para los profesionales

Tener la llave del mejor trabajo o rendimiento óptimo

Orientarse hacia la tarea, a hacerlo mejor hoy que ayer y mañana que hoy, a aprender y mejorar, a avanzar hacia la excelencia, es la mejor motivación y la que mayor estabilidad emocional genera.

Focalizar la atención, lograr la máxima concentración, centrarse en la tarea, vivirla con los cinco sentidos, vivir el instante presente, hacer que las decisiones fluyan.

Creer en sí mismo, en el propio trabajo, tener la llave de la autoconfianza, saber proyectar y generar confianza.

Interiorizar valores como esfuerzo, humildad, ambición, juego limpio.

Superar dificultades (resiliencia). No llegan los mejores sino aquéllos que mejor superan las dificultades.

Saber trabajar en equipo amplía la dimensión del talento individual.

Invertir en formación y mejorar el liderazgo equivale incrementa el valor como deportista.

Hacer un esfuerzo económico, saber poner toda la energía en la tarea a la vez que saber desconectar después para favorecer la recuperación emocional y prevenir el desgaste emocional.

Gestionar la exigencia, convivir con el error, entender y aceptar las correcciones

Saber gestionar la frustración.

Saber gestionar las emociones negativas (exceso de responsabilidad, enfado, desánimo, ansiedad, miedo escénico…)

Compatibilizar desarrollo profesional y personal.

Aprender hábitos de vida saludable.

Invertir cada día en bienestar emocional.

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