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Luis Suarez

“PSICÓPATAS DEL GOL”, competencias emocionales del delantero “con gol”

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No es fácil encontrar un auténtico “depredador” del área, un delantero goleador que intimide a los defensas solo con su presencia. No es solo una cuestión de calidad o talento futbolístico, de “tener gol”, es mucho más, se necesita disponer de una personalidad equilibrada y arrolladora que ayude a ser una pesadilla entre las defensas de los equipos rivales. No me refiero a ser un provocador, que atente contra el juego limpio, sino a ser capaz de intimidar a los rivales desde el esfuerzo y el trabajo bien hecho, desde una mentalidad (competencias emocionales) que ponga al rival en permanente dificultad.

Diego CostaEl talento es del todo insuficiente. Las competencias emocionales  incrementan el valor del talento y mejoran la capacidad para definir ante la portería rival. Es necesario entrenar la personalidad del delantero centro, educar en él unos valores, una actitud y unas competencias emocionales específicas. Los niños no nacen teniendo gol o siendo depredadores del área. Los entrenadores deben ir educando o moldeando en las diferentes edades esas competencias emocionales que definen al delantero centro competitivo.

Podemos identificar las siguientes competencias emocionales imprescindibles en un buen delantero centro competitivo:

  • Conducirse siempre desde el máximo ESFUERZO. Solo se mejora desde el esfuerzo. Cuando uno se obliga a dar lo máximo cada día, en cada entrenamiento y en cada partido hasta convertirlo en un hábito, es cuando se está en disposición de mejorar. Exigirse el máximo esfuerzo tolerando la fatiga, mejora la condición física, desarrolla el carácter y hace mejor al futbolista. El delantero tiende a regular su esfuerzo y a no desgastarse en trabajo defensivo. Es una creencia equivocada que le resta valor como futbolista. Las mayores satisfacciones suelen ir precedidas de los mayores esfuerzos.
  • Saber TRABAJAR EN EQUIPO o hacer un TRABAJO COLECTIVO. El trabajo del delantero centro es un elemento dentro del engranaje del trabajo colectivo. Es quien inicia el trabajo defensivo del equipo y quien finaliza el juego de ataque. El gol es la expresión final de un trabajo de ataque por parte de todo el equipo, rubricado por el delantero centro. Su función no solo es la de hacer goles, definir, sino también asistir a sus compañeros para que marquen goles. El delantero centro es un especialista, como cada uno de sus compañeros, dentro de un trabajo colectivo.
  • Tener AUTOCONFIANZA. El delantero centro vive rodeado de contrarios que tratan de impedirle realizar su trabajo. En el duelo con los defensas rivales ha de sentirse capaz de trabajar más y mejor, que ellos, de imponerles su trabajo hasta meterles en dificultades, generarles dudas y llevarles al error. Eso solo es posible trabajando desde el atrevimiento, empuje, determinación, autoconfianza.leicester-city-vs-aston-villa
  • ENTENDER EL ERROR / TOLERAR LA FRUSTRACIÓN. El trabajo del delantero centro es muy evidente, salta a la vista, está muy expuesto ante la grada. Sus aciertos y errores siempre son manifiestos, no pasan desapercibidos. El futbolista debe ser consciente de esta exposición que acompaña a su trabajo, sus aciertos y errores van a ser sobrevalorados. No entender ni tolerar la posibilidad del error hace más vulnerable, más inseguro y multiplica los errores o fallos; saber que te puedes equivocar y entenderlo resta temor a fallar y potencia el atrevimiento. El buen delantero centro relativiza el error. No meter gol no quiere decir que haya definido mal. A veces es mérito del portero rival. De igual forma, una o dos acciones, por muy evidentes que sean, no pueden distorsionar el trabajo de todo un partido.
  • Saber CONVIVIR CON EL GOL. El gol no se busca, se gestiona. Cuando el gol se busca, casi de forma obsesiva, resulta difícil encontrarlo. En cambio, el gol llega desde la concentración, tranquilidad, confianza y la correcta gestión del juego en la proximidad o dentro del área rival. Dicen que el gol es cuestión de rachas. No estoy de acuerdo. El gol acompaña a los estados de ánimo. Un gol trae más goles porque libera de responsabilidad y obligación de hacerlo, mientras que un fallo puede traer más fallos cuando aumenta la obligación y responsabilidad de hacer gol.
  • DEFINIR, SIN SENTIR NI PENSAR. La cercanía del gol suele sensibilizar a la mayoría de jugadores, metiéndoles cierto vértigo que les lleva a precipitarse o dudar. Parece que definir conlleva una carga emocional diferente a cualquier otra acción ejecutada fuera del área. Solo unos pocos, los grandes goleadores, no sienten nada en la definición, se muestran inteligentes, ven y hacen, leen y resuelven con la misma concentración, tranquilidad y confianza que lo hacen alejados del área. Son auténticos “psicópatas” del gol, pues definen como una máquina, sin sentimientos, sin pensar, sin dudas, lo ven y lo hacen, lo inventan en el mismo instante.
  • ACEPTAR LAS CRÍTICAS. El delantero centro siempre está en el centro de las miradas de los aficionados y medios de comunicación. Su trabajo nunca pasa desapercibido. El equilibrio emocional exige asistir impasible a la opinión de los demás, independizarse de ella, ser autónomo, tener criterio propio. Las opiniones ajenas se deben respetar aunque no tienen por qué ser compartidas. El futbolista debe atender y considerar solo la opinión de sus técnicos. Cualquier delantero centro ha vivido momentos puntuales de desencuentro con sus aficionados. Son críticas que no les deja huella, más bien mueven su amor propio y les estimula.
  • AGRESIVIDAD. El buen delantero centro requiere de agresividad positiva, ha de ser un tipo “caliente”, que viva con intensidad el duelo con los rivales, que active su adrenalina y testosterona necesaria para vivir la competencia con los rivales.
  • Ser GENEROSO. El éxito de un delantero siempre guarda una relación directa con el trabajo colectivo. El delantero goleador personaliza el éxito de todo un equipo. Que obtenga mayor reconocimiento público e incluso económico, dado que el gol se paga, no puede llevarle a un egoísmo absurdo. Debe ser generoso con los compañeros porque en realidad su brillo lo debe en gran medida al trabajo de ellos.
  • Tener HUMILDAD. Nunca se puede perder la perspectiva de los propios orígenes, de dónde viene uno y cómo ha llegado al momento presente. La humildad es necesaria para mantenerse en una actitud de mejora permanente. La humildad también ayuda a respetar al rival y a los compañeros, hace que no te confíes ante un rival inferior ni pongas difícil la convivencia dentro del equipo. La humildad ayuda a relativizar lo que los demás entienden por éxito y fracaso; el éxito solo es un trabajo bien hecho, mientras que el fracaso es un trabajo que hay que mejorar. La humildad ayuda a digerir el éxito y a no distorsionar la realidad. Donde los demás ven un icono mediático uno solo se percibe como un buen profesional que intenta hacer su trabajo lo mejor posible sin regatear ilusión y esfuerzo.
  • Ejercer LIDERAZGO. El delantero centro está llamado a ser uno de los líderes en la tarea sobre el terreno de juego. Por su demarcación y por su capacidad de intimidación hacia el rival el delantero centro tira de su equipo, éste le busca y agradece encontrarlo. No es necesario que lleve el vestuario, que lidere al grupo desde la vertiente social y afectiva, pero el delantero centro debe ejercer un liderazgo desde la tarea, siendo una referencia importante para los compañeros sobre el terreno de juego.
  • Moverse por NUEVOS Y SUCESIVOS RETOS. Escalar hacia la élite, situarse entre los mejores, exige trabajar duro cada día tratando de aprender y mejorar de forma que cuando se asciende de nivel o categoría hay que seguir insistiendo, sin pararse, para seguir escalando a otro nivel inmediatamente superior. Una vez logrado un reto hay que plantearse otro nuevo y así sucesivamente. Conformarse o acomodarse equivale a dejar de mejorar y crecer.
  • Alcanzar la AUTONOMÍA EMOCIONAL. El delantero centro “matador” es una persona autónoma a nivel emocional, que disponga de la llave de su propio equilibrio y no se deje zarandear por las circunstancias. Cualquier acontecimiento favorable o desfavorable lo vive con relativa tranquilidad y equilibrio, sin sobresaltos, ni euforia ni angustia, sin perder la cabeza.

aritz-aduriz-espanyol-athletic-bilbao-copa-del-rey-03042015_1nzdzmmhsgq38197s8ubphgsttA modo de conclusión, el delantero centro no nace siéndolo, va aprendiendo a serlo progresivamente, formándose cada día, enseñándole y educándole no solo en lo referido a contenidos técnico-tácticos sino también en cuanto a valores y competencias emocionales que ayudan al rendimiento óptimo y al mejor desarrollo deportivo y personal.

Esperamos que esta reflexión sirva para que muchos chicos/as, madres padres y entrenadores se conciencien de la importancia de enseñar y aprender competencias emocionales, más allá de lo meramente futbolístico, que hacen mejores en lo futbolístico y en lo personal.

José Carrascosa (Psicólogo del Deporte, Director de www.sabercompetir.com)

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25 AÑOS COMO PSICÓLOGO DEL DEPORTE, UN SUEÑO HECHO REALIDAD

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Seré psicólogo de un equipo de fútbol”. Lo vi muy claro, escuchando a media noche el programa Supergarcía,img_1113 del mítico José Mª García. Fue mi visión. De eso han pasado casi 30 años. Me puse en marcha y aún no me he detenido. Aposté muy fuerte por formarme. No se puede llegar lejos si no se está preparado. Era un psicólogo recién salido de la universidad y sabía muy poco en general, nada de las ciencias del deporte. Apenas la psicología había echado a andar como profesión, la psicología del deporte ni existía. Para mí la formación es un proceso abierto y permanente a lo largo de la vida. Unos años después cursé el Máster de Psicología del Deporte de la Universidad Autónoma de Madrid y del COE. Iba y volvía desde Valencia a Madrid en coche cuando aún no existía la A3. Después de trabajar iba a clase y volvía en el día, me hacía 700 km cada miércoles, durante 2 años. Ilusión, mucha ilusión por ser psicólogo del deporte.

El mes de septiembre pasado han hecho 25 años desde que me inicié como profesional de la psicología del deporte. Mi primera deportista fue Cristina, jugadora de frontenis olímpico, estaba preparándose para las Olimpiadas, Barcelona 92. Muchos años ya han transcurrido, casi a la velocidad de la luz, trabajando con deportistas, entrenadores, clubes… Ha sido y sigue siendo una carrera de fondo con multitud de obstáculos. El tiempo me ha ido enseñando que lo importante no era llegar pronto sino correr a mi ritmo, metro a metro, superando cada obstáculo, cayendo y levantándome, disfrutando de ello. Me sigue moviendo el motor de la ilusión y la pasión por lo que hago y por superar cualquier dificultad.

Mis colaboraciones se han dado en deportes individuales y de equipo, frontenis, tenis, pádel, judo, taekwondo,img-20160312-wa0005 gimnasia rítmica, patinaje artístico, golf, automovilismo, bolos, atletismo, ciclismo, vela, windsurf, baloncesto, fútbol… Muchos deportistas, bastantes entrenadores, varios clubes, todo tipo de competiciones. He tenido la suerte de disfrutar experiencias de éxito y fracaso (4 ascensos, 2 descensos, 1 Liga, 1 Copa, 2 Europa Ligue, 1 Supercopa de Europa, medallas olímpicas, marcas mundiales…). Siempre aprendiendo y tratando de aportar equilibrio.

La siembra de años ha ido dando su fruto poco a poco. Actualmente soy responsable del área de psicología de un club de fútbol de la LFP, son muchos los futbolistas que han trabajado o trabajan conmigo entre 1ª división y 2ª división A (más de 50), uno en la Bundesliga, otro en el Calccio (Serie A italiana), tres en la Premier Ligue… Soy colaborador o miembro del cuerpo técnico de 4 entrenadores profesionales de fútbol con los que vengo trabajando. Entre mis clientes actuales también hay otros deportistas, un piloto de la Indycar (EEUU), dos tenistas, un golfista, un regatista de la Volvo Ocean Race, varios deportistas en formación….

Lo inicios fueron muy duros. Cuando me explicaba me miraban con ojos de incredulidad, como si mi mensaje fuese de un extraterrestre, sobre todo directivos y entrenadores. Costó mucho esfuerzo abrirme puertas. Deportistas y entrenadores me escondían, no se atrevían a decir que trabajaban con un psicólogo. Tenían temor a ser tachados de blandos en un mundo de machotes. Desde siempre, mi trabajo ha interesado a los más preparados y ha despertado algo de recelo en los más ignorantes, en esos que piensan “no tengo problemas ni estoy loco”.

Poco a poco esas barreras fueron cayendo. Estoy acostumbrado a que un logro me cueste mucho esfuerzo, a que de entrada duden de mi trabajo o me digan no, pero nunca abandono mi entusiasmo y siempre he creído en el trabajo bien hecho, he perseverado e insistido hasta lograr que acabaran creyendo en la psicología del deporte. No he esperado a que me dieran confianza sino que he tratado de ganármela o generarla con mi trabajo.

La realidad de la psicología del deporte ha cambiado mucho en los últimos años. La sociedad ha ido entendiendo y asumiendo el rol del psicólogo, también en el deporte. Ahora recibo continuas demandas de trabajo por parte de deportistas en formación, deportistas profesionales, madres y padres de deportistas, entrenadores, clubes…, mientras que antes había que llamar a cada puerta muchas veces para que te escuchasen. Se ha entendido que las competencias emocionales se enseñan y se aprenden, se entrenan.

Muy pronto aprendí los códigos que rigen en el deporte profesional, en los vestuarios de un equipo de20150730_092950 fútbol. Siempre he practicado algún deporte pero no sabía lo que era el deporte profesional desde dentro. Soy observador y trato de tomar nota siempre, aprender en cada instante. Por carácter soy reservado y discreto, me gusta pasar desapercibido. La profesión me obliga a la confidencialidad. Y el deporte profesional me dijo muy pronto que estaba para ayudar y no para ser protagonista. Los protagonistas son ellos, deportistas y entrenadores. Si interpretan que te acercas a ellos para aprovecharte de su imagen en beneficio propio te apartan de su lado, te suicidas profesionalmente. He vivido el vestuario siendo uno más, lo sigo haciendo y me consideran uno de ellos.

Mis deportistas me han traído a nuevos deportistas, mis entrenadores a nuevos entrenadores. Reconozco que tengo oxidadas mis habilidades de venta o marketing porque no he necesitado promocionar mi trabajo. La mejor publicidad me la han hecho mis clientes, parece que satisfechos. Uno me ha traído a otro. No vivo pendiente de las redes sociales, me niego a tener demasiados seguidores en ellas pues posiblemente me haría sospechoso de traición ante el deportista. El mejor regalo a lo largo de tantos años de trabajo han sido las relaciones personales fraguadas en él. Muchos de mis amigos son deportistas, entrenadores, directores deportivos, presidentes… con los que he tenido la suerte de trabajar. A algunos de los actuales rectores del fútbol español los tuve cuando eran juveniles, uno de mis actuales entrenadores ya trabajó conmigo cuando era futbolista en un equipo filial e ilusionaba llegar a ser profesional, he trabajado con padre e hijo (ambos futbolistas profesionales), alguno de mis futbolistas es ahora director deportivo, otros muchos son agentes o representantes…

Si tuviera que destacar algunas de las claves que me han ayudado o guiado a lo largo de mi dilatada trayectoria como profesional de la psicología del deporte señalaría las siguientes: 1) ilusión, entusiasmo, pasión por lo que hago; 2) esfuerzo, perseverancia, superación de las dificultades (resiliencia); 3) paciencia, esperar, saber trabajar por metas muy aplazadas o a largo plazo; 4) discreción y ausencia de protagonismo; 5) ser honesto, nunca vender humo ni tratar de aparentar; 6) tratar de pensar y sentir como mi cliente, ser empático; 7) nunca intuir, adivinar o juzgarle; 8) complicidad y confidencialidad; 9) ir a por lo que quiero en vez de esperarlo; 10) aprender cada día a partir de la experiencia y de otros mecanismos de formación permanente; 11) valorar y disfrutar del proceso mucho más que del logro, meta o resultado; y 12) creer en mi trabajo y generar confianza desde el trabajo bien hecho (no he esperado que me den confianza); 13) trabajar en equipo supone entender cuál es el propio margen de maniobra, ponerlo al servicio del equipo, convivir con la incertidumbre de lo que uno no maneja y asumir el rendimiento colectivo como responsabilidad propia.

No considero que haya “llegado” o haya logrado mi meta, tampoco me lo planteo, ahora me basta con saber que estoy en el camino y disfruto de andarlo cada día saboreando lo que voy consiguiendo, pero sin pararme.

Si hay un sentimiento que me embarga es el agradecimiento. De bien nacidos es ser agradecido. Por encima de tododsc_0002 me siento muy agradecido con todos los que en un momento u otro han confiado en mi trabajo. No son conscientes de lo que me han ayudado. Parece ser que algo les debí aportar pero lo cierto es que aprendí mucho de ellos, posiblemente tanto o más que ellos de mí. Esta reflexión es mi homenaje a cuantos habéis estado y continuáis estando ahí en los 25 años de psicólogo del deporte.

Hacerse mayor te da pausa y sabiduría para echar la vista atrás, reflexionar, darte cuenta de qué hiciste mal y aprender de ello, pero también identificar qué has hecho bien y te ha ayudado a avanzar en tu camino. Recorrer 25 años supone mucho trabajo, muy buenos recuerdos, algunos errores, anécdotas de todo tipo, cariño y afecto… y mucho aprendizaje. No me paro, solo es un punto y seguido.

GRACIAS: Cristina Ortiz, Jordi Masnou, David Gallego, Yolanda Damiá, Cholo Simeón, Javi Sanchis, Rafa Gómez, Javier Tudirí, Xavi Oliva, Emilio Ibáñez, Joaquín Sorribas, Diego Ribera, Claudio Ranieri, Roberto Sassi, José Mª Sanz, Juande Ramos, Carmelo Del Pozo, Paco López, Carlos Granero, José Ángel Moreno, José Manuel Esnal Mané, José Gómez, Pedro Villarroel, Manolo Salvador, Iñaki Aizpurúa, José Luis Oltra, Julián Cerdá Juli, Marcos Estruch, Manu Bustos, Juan Antonio Zamora, Teresa Rivero, Imanol Etxeberría, Roberto Peragón, Iriney Santos, Segio Corino, Pato Graff, Carlos Beceiro, Víctor Pareces, Ramón De Quintana, Jon Perez Bolo, Pablo Sanz, Sergio Mora, Jorge Azkoitia, Julio Álvarez, África Gutiérrez, Alberto Arnal, Juanra Cabrero, Jose Serrano, Carlos De Lerma, Emilio Sánchez, Cristian Tello, Manu Herrera, Jośe A. Culebras, Juanma Gómez, Iñaki Aizpurúa, Luis Manuel Rubiales, Diego Camacho, Vladimir Manchev, Txomin Nagore, Sylvain, N’Diaye, Laurent Courtois, Damiano Tommasi, Aléxis Suárez, Iñaki Descarga, Pablo Cavallero, Sandro Sierra, Salva Ballesta, Manolo Gaspar, Abel Resino, Miguel Peiró, José Nebot, Adriá Granell, Cristian Castells, Alberto Marrama, David Cerra, Carles Marc, Cristian Bustos, Javi Guerra, Nacho Insa, Héctor Verdés, Borja Granero, César Ferrando, Óscar Fernández, Rafa Barber, Fabián Ayala, Amedeo Carboni, Mauricio Pellegrino, Juan Bernat, Ángel Dealbert, Luis Tárrega, Javier Subirats, Fernando Giner, Carlos Suárez, Roberto Olabe, Onésimo Sánchez, Javi Baraja, Álvaro Rubio, Marcos García, Alberto Bueno, Alberto Marcos, Borja Fernández, Justo Villar, Henrique Sereno, Pedro López, Antonio Barragán, Fabián Jeker, Anna Sanchis, Mingo, Ernest Canete, Jordi Alba, Alejandro Campano, Moisés García León, Felip Ortiz, Abel Buades, David Abraham, Roberto Jiménez, José Mª Del Nido, Monchi, Pepe Naranjo, Juanjo Jiménez, Diego Perotti, Juan Cala, Fernando Navarro, Alberto Moreno, Andrés Palop, Diego López, Iván Rakitic, José Campaña, Javi Hervás, Manu del Moral, Coke Andújar, Federico Fazio, Javi García, Unai Émery, Hewiges Maduro, Bernardo Espínola, Piotr Trochowski, Gary Medel, Luis García Plaza, Pape Diop, Héctor Rodas, Ángel Rodríguez, Paco Ayestarán, Carlos Muñoz, Rafa Trujillo, Nacho Ortí, Iván Pastor, José Ríos, Cristina Pérez, Toni Seligrat, Joaquín Del Olmo, Diego Cervero, Miguel Linares, David Fernández, Jon Erice, Néstor Susaeta, Borja Valle, Héctor Font, David Generelo, José Mª Andreu, Lluis Fábregas, Vicente Moreno, Emilio Viqueira, Carles Hernández, José Mª Grau, David Rocha, José Mossa, Ferrán Giner, Xisco Muñoz, Nano Rivas, Miguel A. Muñoz, Xavi Molina, Xisco Hernández, Tomeu Nadal, Jose Naranjo, Juan Muñiz, Xisco Campos, Manolo Martínez, Pablo Marí, Rayco García, Iago Bouzón, Achile Emana, Jordi Calavera, Adrián González, Antonio Hidalgo, Carlos Hernández, Íñigo Eguaras, David De Navas, Naucet Pérez, Juanjo Ciércoles, Carlos Clerc, Xavi Monclús, José A. Gordillo, Jordi Abella, Tano Bonnin, Carlos Mandía, José Miguel González Míchel, José Vallejo, Rafa Alkorta, Alberto García, Luis Gil, Asier Garitano, Jon Pascua, Isabel Balaguer, Isabel Castillo, Cristina Pérez, Inma Orrit, Javier Bermell, Carlos Godoy, Íñigo Díaz De Cerio, Gonzalo Arconada, Iñaki Alonso, Abraham García, David Casinos, Ricardo Ten, Anna Ortiz, Mikel Etxarri, Óscar De Paula, Alfredo Ortuño, Fausto Tienza, Jesús Cuadrado, Enrique Gómez Bastida, Slavisa Jokanovic, Víctor Oñate, Óscar Garro, Eduardo Caturla… También a clubes, instituciones, entidades deportivas: Valencia CF, Sevilla FC, Levante UD, CD Castellón, Rayo Vallecano, Real Valladolid, Gimnàstic de Tarragona, Real Oviedo, Centre d’Esports Sabadell, Alicante CF, Ros Casares Basquet Valencia, RFEF (Real Federación Española de Fútbol), AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), Liga de Fútbol Profesional (LFP), Comité Paralímpico Español, Agencia Española para la Salud en el Deporte (AEPSAD), Fundación Deportiva Municipal de Valencia (FDM), Escuela de Fútbol Primer Toque… y a todos cuantos me habéis ayudado a hacer realidad este sueño.

José Carrascosa. Psicólogo del Deporte, Director de www.sabercompetir.com

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Cómo llegar lejos o situarse entre los mejores

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Soñar es gratis. Todo es posible cuando soñamos. Alcanzar los sueños es bastante más laborioso. El camino a recorrer para llegar lo más lejos posible cada vez está más claro. Se van despejando incógnitas, no hay secretos para querer ir muy lejos y poder llegar.  Es un camino al alcance de todos, que cualquiera puede recorrer. Voy a apoyarme en la metáfora del fútbol para dibujar ese camino sabiendo que trasladar este dibujo a otros ámbitos es muy sencillo.

  • Queriendo ir muy lejos focaliza toda tu atención y energía en el presente, en el desafío diario, en hacer el trabajo planificado, hoy. Si sueñas con ser futbolista profesional comienza aprobando la asignatura de hoy.
  • Oblígate a hacer tu mejor trabajo en cada entrenamiento. Sólo mejoras cuando trabajas cerca de tu nivel máximo, cerca de tu 100%. Un entrenamiento desaprovechado, tirado a la basura, no  vuelve jamás. No hay más presión que la autoexigencia de hacer tu mejor trabajo, hoy.
  • Condúcete desde el esfuerzo. Tu mejora comienza cuando aparece la fatiga física o mental. Considera que realmente el entrenamiento comienza cuando empiezas a estar cansado. Si toleras el cansancio y te obligas a seguir trabajando igual es cuando mejoras física, mental y técnicamente. Las mayores satisfacciones suelen estar precedidas de grandes esfuerzos.
  • Ármate bien ante la dificultad, adversidad e imprevisto, cuando los conviertes en tus aliados, dando lo mejor de ti mismo en esos momentos, marcas la diferencia porque a la inmensa mayoría le afectan y bajan su rendimiento. Convierte el problema en reto, el temor en desafío.
  • Tus expectativas no se van a cumplir siempre. Entiéndelo, no te desanimes, insiste y persevera desde el esfuerzo y el trabajojuvenil bien hecho. Tolera tu frustración y no permitas que te aleje del trabajo óptimo.
  • Prepárate para superar cualquier dificultad lógica que pudiera surgir en ese camino para ir muy lejos. El futbolista debe saber gestionar muchos pequeños momentos que entrañan dificultad y que apartan del camino: trabajar con fatiga, entender y dominar el juego, el estrés del partido, no jugar o ser reserva, perder, no sentirse valorado por el entrenador, diferencias y conflictos en el seno del equipo, competir aun cuando parece que el rival es mejor, convivir con las críticas y los halagos sin que afecten al trabajo diario, el pesimismo, enfado, desánimo, euforia…
  • No esperes a que te motiven las circunstancias, como el entrenador, el partido… Aprende a motivarte tú mismo. Vístete cada día y ejerce de persona ilusionada, motivada, alegre en todo lo que hagas.
  • Te ha de gustar entrenar tanto como competir. Hay quien le gusta jugar pero no tiene una cultura de esfuerzo y trabajo diario, de entrenamiento.
  • Estate abierto a aprender cada día, en cada momento. Ten los ojos y la mente abierta, sé receptivo, para hacer tuyo cualquier aprendizaje que te ayude a ser mejor. Rompe tus barreras, como “no sé”, “no es lo mío”, “no me atrevo”, “no me gusta”, y atrévete, lánzate y asume nuevos aprendizajes.
  • Ama apasionadamente lo que haces, trata de entenderlo y de dominarlo. Ama el juego, tarta de entenderlo y de mejorar en su desarrollo. Interésate por el juego desde tu posición y en posiciones afines. Puede ser que seas habilidoso pero no sepas jugar al fútbol. Puede ser que te guste jugar partidos pero no te apasione el fútbol.
  • Aprende a interpretar tanto el éxito como el fracaso. Lo que los demás llaman éxito solo es un trabajo bien hecho que debes seguir manteniendo. En cambio eso que llaman fracaso solo es un trabajo que debes mejorar. Te dará equilibrio emocional saber convivir con el éxito y el fracaso.
  • Concentra tu energía en aquello que está bajo tu control, dentro de tu margen de maniobra (esfuerzo, trabajo, ilusión, confianza) y convive con aquello que escapa a tu control o no puedes manejar.
  • Vive como un auténtico deportista. Cuida tu estilo de vida. Pídele a tu entorno que ayude a respetar tu estilo de vida como deportista, alimentación, descanso, ocio, inquietudes… Todo debe estar alineado con tu ilusión por ser mejor futbolista, sin renunciar a ser una persona joven.
  • Pon orden en tu entorno. Desconfía de tu gente si solo te adula, te consiente, te mima, te excusa y hace responsable de tus fracasos a los demás (entrenador, club…) Quiere a tu padre como padre pero toma distancia de él si pretende ser además tu entrenador, tu representante, tu seleccionador… Mucho más si siempre te corrige, te reprende y se enfadavillarreal-femenino-4-600x350. ¡Cuidado!, hay amores que matan.
  • Asume tu responsabilidad y cumple con tus obligaciones. El fútbol es asunto tuyo, tu problema. No permitas que otras personas (padre y representante) te lo arrebaten, decidan y gestionen por ti.
  • El fútbol puede ser tu prioridad pero no la única opción en tu vida. No hagas una apuesta de todo o nada. Es muy difícil que te salga bien y pones en riesgo tu vida emocional. Probablemente perderás la apuesta si el fútbol lo vives así. Si tienes mucha ilusión y descubres que tienes competencias es lógico que quieras llegar lejos en fútbol. Marca el fútbol como una prioridad, lo que no impide que seas una persona con otras inquietudes. La prioridad marca el orden solo en caso de conflicto. Es deseable tener una vida interesante, plena, en la que diferentes inquietudes convivan en armonía, lo que ayuda a relativizar y llevar mejor tu prioridad, el fútbol. El estudio es compatible con el deporte, también a nivel profesional.
  • No tienes techo, no sabes dónde están tus límites, pero tampoco tienes garantías de llegar. Inténtalo con toda tu alma, trata de llevar cada día tus límites más lejos e irás viendo cómo avanzas. Ilusiónate en ponerlo todo para llegar lejos, convencido de que así será pero nunca obsesionado.

A MODO DE CONCLUSIÓN:

Se puede afirmar que andar cada paso del camino se convierte en la auténtica meta¿Tienes talento? El talento o genialidad escasea. No quieras ver lo que no tienes. Quizás tengas condiciones que trabajándolas y mejorándolas acaben generando talento. En todo caso, aprende competencias de todo tipo, técnicas, tácticas, físicas y emocionales, y acabarás siendo un futbolista competente y competitivo, aunque no tengas un talento extraordinario. Y si lo tuvieras de “serie” lo rentabilizarás mucho más.

El entrenamiento emocional llena la mochila de recursos y competencias necesarias para poder recorrer un camino largo, no exento de dificultades, hasta generar talento y poder situarse entre los mejores, sin riesgo de tener que pagar ningún peaje emocional o personal. He querido poner sobre la mesa las claves para generar y desarrollar el talento.

ÌÉÔÓÅË ÐÑÏÐÏÍÇÓÇ ÔÏÕ ÏËÕÌÐÉÁÊÏÕ  (ÔÓÁÌÐÉÏÍÓ ËÉÃÊ 2013-2014) MICHEL OLYMPIAKOS TRAINING (CHAMPIONS LEAGUE 2013-2014)

El otro campo de juego

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Hacerse entrenador es una opción después de haber sido futbolista. Mejorar las condiciones de los jugadores desde el plano anímico, un reto. Es lo que más tiempo me ocupa  e invierto y por lo que estoy  tan plenamente entregado como convencido. Este es el planteamiento. Las parcelas estructuradas desde el plano técnico, físico o táctico, tienen su aliño en el aspecto mental con un límite insospechado y de un inquieto  descubrimiento. Gestionar las emociones del grupo y personales, te ofrece jugar en un terreno de juego tan apasionante como superar la defensa rival o jugar en grandes estadios; ahora desde la parcela de la zona técnica es otra línea de ataque.

ÌÉÔÓÅË ÌÁÍÔÓÅÓÔÅÑ - ÏËÕÌÐÉÁÊÏÓ (ÔÓÁÌÐÉÏÍÓ ËÉÃÊ 2013-2014) MICHEL MANCHESTER - OLYMPIAKOS (CHAMPIONS LEAGUE 2013-2014)Quien tiene la mente limpia en un alto porcentaje, sin duda rinde más. Descubramos el bienestar humano de un grupo al que diriges, ajustemos cada pieza y sabremos acercar al futbolista al óptimo nivel de rendimiento personal aplicado al equipo. El motor será tan consistente como un corazón o unas piernas fuertes. No es un descubrimiento, pero está por impulsar con más energía y decisión, tomando referencias para crear equipos y dinámicas de grupo, la base técnica, táctica y física pero obviando en parte la parcela anímica. Lo sufrí  y lo tuve que descubrir a fuerza de ansiedad y errores como jugador y quiero puntualizar sobremanera como gestor de grupos, que es en definitiva para lo que debemos estar preparados en la máxima expresión dentro de las cualidades personales de cada uno. Como entrenador y sobre todo como director de recursos humanos, es una asignatura fundamental que aprobar cada temporada pero desde la base del trabajo diario.

Si se parte de la creencia que alinear no es el simple hecho de buscar un once para ganar, podremos contemplar aspectos que hacen más concreta la elección de los protagonistas. Basar este desarrollo en un estilo de juego o un sistema táctico, se quedaría escaso sin la aplicación del desarrollo humano del futbolista. Formarles desde esta parcela les ayuda a ser más fiables, más competitivos. Todo lo que sepamos de ellos, nos dará las medidas exactas para el diseño de un proyecto personal y colectivo. No olvidemos que el jugador es sobre todo persona, que entrena bajo nuestras órdenes pero que tiene una vida alrededor, tan ‘entrenable’  a diario como la del césped.

Saber el por qué de sus cosas, te añade una cercanía que te facilita credibilidad para la resolución de problemas, conflictos y cierta intimidad para con ellos en situaciones particulares, ayudándoles a liberarse, construyendo un vínculo de lazos estrechos y de alto rendimiento. Su vida personal, su rendimiento profesional y sus distintas motivaciones, ambiciones y temores, tienen mucho que ver entre todos. Crear esa distancia imperceptible te convierte en una autoridad compartida y siempre responsable, que añade al futbolista un compromiso añadido. Si le ayudas a descubrir algunas puertas entornadas, el retorno serás más que rentable a tu favor, debido a su participación positiva con creces en el campo y en el vestuario.

ÌÉÔÓÅË ËÅÂÁÄÅÉÁÊÏÓ - ÏËÕÌÐÉÁÊÏÓ MICHEL LEVADIAKOS - OLYMPIAKOS (SUPERLEAGUE 2014-2015)El más  hábil para descubrir tus carencias es el futbolista, que en definitiva es el integrante más importante de un grupo de supervivientes que encontrarán una excusa o coartada en un pajar, antes que perder su protagonismo. Si te muestras depresivo tus futbolistas harán suyo ese ánimo, si te muestras contrariado harán de tu contrariedad una celda de aislamiento y si les ofreces motivos, se harán cómplices de la falta de rendimiento del grupo basada en el ánimo personal del entrenador. No les dejes que descubran lo que sientes, excepto en la medida que tú quieras. Haz de esta premisa una máxima sin discusión y ofréceles el aspecto más positivo hasta de lo más negativo, cada día en cada una de tus caras. Una vocación descaradamente positiva e integradora como entrenador, les acerca con cierto respeto al abismo de la falta de compromiso individual y ese campo es el que peor pisan los jugadores: no se quieren sentir señalados y suelen reaccionar. Si bajas la guardia el golpe definitivo te lo hará llegar el grupo. Siempre alerta, aunque en ello te dejes la energía principal, batería que debe ser recargada con la labor de tus colaboradores en el reparto de tareas. Donde tú no llegas, que lo hagan los que están a tu lado…

Por último me gustaría destacar la necesidad de sentirse bien, extremadamente y sensatamente bien. Somos una rueda de bicicleta con múltiples radios que se insertan entre sí para que sigamos rodando. Si descuidamos uno de ellos, la estabilidad será nociva para el trazado de la ruta. No todo es fútbol lo que rodea tu persona y tu vida. Aunque no lo veamos sobre el papel, tiene tanta importancia la satisfacción de un buen planteamiento de partido, como la de una generosa demostración de tus chicos en desarrollo de un entrenamiento, la alegría de tus amigos tras una victoria o saber estructurar tu vida personal. Dejar de lado aspectos familiares, personales o laborales, es una arista que amenaza tanto como los delanteros rivales. Hacer funcionar tu línea defensiva es comparable a tener estabilidad familiar y equilibrio en tus diferentes entornos. Reconozco sentirme más útil cuando mi relación familiar y de pareja es más cordial y feliz. Eso también lo notan tus jugadores.

CARRASCOSA, J. Trabajar y Competir en Equipo, págs. 229-230. Netbiblo, 2011.

Coaching deportivo y psicologia en el deporte

¿Qué es “falta de actitud”?

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¿Conoces a alguien que le dé lo mismo hacerlo bien que mal, recibir alabanzas que reprimendas, sentirse valorado que ser repudiado? ¿A qué futbolista le puede dar igual ganar que perder, jugar bien o mal, recibir aplausos o silbidos? A nadie, ni siquiera a aquellos que se muestran aparentemente pasotas, posible mecanismo de defensa para disimular su contrariedad. Ningún futbolista salta al terreno de juego con el propósito de jugar mal. Pero sí, parece que en ocasiones uno no lo da todo, no se entrega al máximo, no pone el esfuerzo necesario, no compite, no está en el partido… Nadie (entrenadores, directivos, medios de comunicación, aficionados…) tolera a los displicentes, pasotas, futbolistas que parece no ir con ellos el partido y que se muestran indolentes ante al rival.

patriciofarcuh36¿Qué explicación se da cuando el futbolista está más estático, con menor recorrido, lento en las tomas de decisión, sin agresividad, torpe en las acciones y gestos técnicos, cometiendo errores impropios de su calidad, poco coordinado con el trabajo colectivo? Sin duda, se recrimina la falta de actitud. Pero, ¿realmente es así, un problema por defecto, por falta de motivación y de esfuerzo, por no tomarse en serio su trabajo? ¿Está siendo poco profesional?

No es tan simple. Esos síntomas apuntados, observados sobre el  terreno de juego y que exasperan a cualquiera, pueden apuntar a múltiples causas: dudas en la tarea, automatismos del trabajo colectivo aun por consolidar, desconcierto ante el trabajo planteado por el rival, exceso de confianza o relajación por subestimar al rival o dar el partido por ganado antes de su finalización, desánimo o sentirse derrotado ante el marcador adverso, falta de concentración, exceso de responsabilidad, ansiedad o estrés, ausencia de cohesión grupal, fatiga… Cuando el jugador no parece el mismo, se muestra irreconocible o saca su peor cara, no es que no quiera sino que no sabe o no puede en ese partido. ¿Es posible que alguien quiera hacerlo rematadamente ante su público?

¿Qué señala la socorrida falta de actitud? Nada en concreto. No dice lo que se está haciendo mal y menos aun cómo corregirlo o mejorar. La supuesta falta de actitud es una queja inespecífica que no llega a concretar nada. No prescribe soluciones. Además, es ambigua ya que da pie a que el jugador haga una interpretación perversa al suponer que el entrenador le está censurando como profesional por no tomárselo en serio. El jugador cuando escucha “falta de actitud” piensa que el entrenador no le valora y no cuenta con él, se siente rechazado como profesional. Nadie puede entrar a juzgar las intenciones de los demás. Prejuzgar es ser muy atrevido e irrespetuoso. Mejor atender a hechos que dejarse llevar por impresiones. Las opiniones o juicios de valor son rebatibles, los hechos no. El futbolista  siempre discrepa de esa presunta “falta de actitud”, se pone a la defensiva y se aleja de su entrenador.

'It's not your work Hannon - it's your attitude.'Señalar por falta de actitud a quien está sobrepasado por su exceso de responsabilidad es una torpeza enorme. Cuando el futbolista vive el partido con la incertidumbre de si va a ser capaz de responder a las expectativas generadas en su entorno profesional (entrenador, club, compañeros, medios de comunicación, afición…) aumenta su activación nerviosa, se tensan sus músculos, pierde coordinación, el diálogo interno se dispara, se rompe la concentración, las decisiones en el juego se hacen más lentas, está más estático…. Con lo que los errores se precipitan y el rendimiento cae en picado. El exceso de responsabilidad,  elevada auto-exigencia, perfeccionismo, dudas percibidas en el entrenador o en el entorno respecto al propio rendimiento… activan el estrés y la ansiedad bloquea el talento. La ansiedad y el estrés son un problema por exceso, demasiada activación nerviosa y muchas preocupaciones. Nada que ver con la falta de actitud, problema por defecto. En este diagnóstico no se puede equivocar el entrenador. Reprochar falta de actitud a quien está sobrepasado por su manera de vivir su profesión es un error grave que lleva a soluciones equivocadas y supone una falta de empatía total.

La falta de actitud acaba siendo una justificación retórica para situaciones ante las que el entrenador no parece tener un diagnóstico claro, por la que señala a los jugadores como responsables de la derrota y con la que él   se exime de toda culpa. La falta de actitud acaba siendo una sutil forma de agredir a los jugadores que nunca resuelve nada y abre distancia entre el entrenador y el grupo, restando liderazgo.

Falta de actitud es un juicio de valor o una impresión tan vaga, inespecífica o ambigua que retrata a quien la utiliza por su falta de rigor en el análisis y  en la búsqueda de soluciones, y por el temor a asumir su propia responsabilidad. En tiempos de dificultad se agradece el ánimo, el apoyo y la confianza; sobran los enfados, el pesimismo, la impaciencia, los temores, las urgencias, las acusaciones, eludir responsabilidades, huir de la quema… Cuando algo no sale no es simplemente por falta de actitud, es por algo mucho más concreto y cierto que eso. Se hace necesario concretar. Es un error recurrir al palo y tentetieso para corregir un problema. Exigencia máxima, sí, pero también ayuda, confianza y claridad en las propuestas de mejora. ¡Falta de actitud!…¡¡ufff!!, huele a tener pocas explicaciones y escasas soluciones, a estar superado por una situación adversa.

Este análisis se puede extrapolar a cualquier ámbito profesional. Si tu jefe te acusa de falta de actitud, ¿cómo te sientes, qué piensas? Te molesta, te hiere en tu amor propio, te pones a la defensiva e intuyes que tiene algo grave contra ti… aunque no sabes qué pueda ser. Es como tratar de apagar un incendio con gasolina. Lo dicho, propio de un jefe confundido, desorientado, con escasos recursos y pocas soluciones.

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José Carrascosa

Te enseñamos a manejar el lenguaje emocional

El poder contagioso de las emociones

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Donde no llega la palabra penetran las emociones. La palabra argumenta y hasta convence pero no necesariamente emociona. La palabra se ha de procesar, la emoción te invade. Las emociones tienen un poder mucho mayor que las palabras. La palabra puede ser seductora la emoción siempre es contagiosa. Alegría, agradecimiento, afecto, amor, sorpresa, admiración, tristeza, decepción, rechazo, enfado… se trasmiten casi sin hablar. La cara es el espejo del alma, dice el saber popular.

Las emociones son mucho más profundas que los pensamientos. Mientras las emociones surgen de lo más interno de nuestro cerebro, donde se recogen influencias ancestrales, los pensamientos viven en la corteza cerebral, casi recién llegados desde el punto de vista filogenético. Somos mucho más lo que sentimos que lo que pensamos. Las emociones son el auténtico motor del comportamiento. Nos acercamos a alguien cuando nos sentimos atraídos, evitamos una situación cuando sentimos temor. Lloramos por nostalgia, tristeza, dolor… la alegría nos lleva a dar saltos. Emociones vividas condicionan nuestro comportamiento más de lo que podemos imaginar sin llegar a ser conscientes de ello. Las emociones llegan a organizar el diálogo interno o pensamiento. Es cierto que los pensamientos activan emociones coincidentes que son fácilmente descifrables. Pero las emociones hablan por sí solas, son más enigmáticas y pueden llegar a crear una postura o forma de pensar concreta.

No es tan simple decirle a tu propia ansiedad “vete” para que desaparezca. No es suficiente decirte “no voy a tener miedo” para superarlo. No basta hablarse “puedo” para conseguirlo. Esta postura es demasiado simplista, más próxima a la charlatanería que al rigor. En torno a ese diálogo interno se mueve un mar de emociones que gobierna y que se puede ignorar.

Box full of smilies in different moods,Es momento de poner énfasis en lo emocional frente a lo cognitivo. No hay que despreciar el peso de los pensamientos pero lo emocional tiene mayor relevancia sobre el comportamiento. Para los que puedan dudar esta afirmación no es opinable. Es algo demostrado por la neurofisiología. Hay que enseñar a las personas a entender sus emociones de forma que se comprendan mejor y puedan enfrentarse a ellas para potenciar unas o reconducir otras. Solo cuando se tiene esa cultura o inteligencia emocional se es capaz de gestionar con eficacia las emociones propias y ajenas.

Para profesores, entrenadores y cualquier persona que coordine o dirija un grupo humano es necesario lograr el convencimiento desde el diálogo, a través de la palabra. Pero ello es del todo insuficiente. Estas personas, me atrevería a decir que cualquier persona, necesitan desarrollar su lenguaje emocional para entender y expresar emociones positivas. La emoción va más allá del convencimiento. El profesor no debe conformarse con que sus alumnos le entiendan, ha de despertar curiosidad, admiración, ganas de aprender. El entrenador no puede sentirse completamente satisfecho cuando es capaz de convencer al futbolista y al equipo para que le sigan, ha de ilusionarles, crear complicidad, contagiar el afán de dar lo mejor de sí mismos. El coordinador de un equipo de trabajo consigue bien poco si logra que sus subordinados sean puntuales y obedientes sin ilusionarles, identificarles y ganar su compromiso con los objetivos de la empresa.

Profesores, entrenadores, coordinadores de equipos de trabajo han de ir mucho más allá del convencimiento. Deben contagiar emociones positivas, deben despertar en el interior de sus alumnos, jugadores o subordinados “luces” que les guíen, una energía que les mueva o les impulse en su desarrollo escolar, deportivo o profesional. Son como alquimistas en busca de la pócima milagrosa. Deben “pintar” el clima del aula, del equipo o de la empresa con emociones que den vida a sus alumnos, jugadores o empleados.

¿Qué emociones sueles transmitir a los demás desde tu comportamiento cotidiano o tu forma de ser? ¿Qué imagen proyectas desde el plano emocional? ¿Trasmites cordialidad, afabilidad? ¿Contagias ilusión? ¿Guardas las distancias, generas temor? ¿Te enfadas con facilidad? Reflexiona sobre ello. Quizás encuentres claves que te ayuden a entender mejor lo que sucede en torno a ti.

Alegría, ilusión, serenidad, disfrute, agradecimiento… no solo incrementan la calidad de vida emocional sino que gracias al poder contagioso de las emociones ejercen como un imán, atraen a los demás, otorgan magnetismo personal. En cambio, enfado, ansiedad, temor, incertidumbre, suspicacia o desconfianza… restan calidad de vida, acaban generando problemas de salud y abren distancia en las relaciones personales. Los del carácter “avinagrado” acaban quedándose bastante solos. No tienen ningún carisma, ejercen como un repelente hacia los demás. Un amigo con mucha sorna identifica a estas personas por su cara de “olor a mierda”, perdón por la grosería.

Vivir y proyectar un clima emocional positivo es un reto para cualquier persona y un imperativo las que trabajan con otras personas. No es suficiente hablar de gestión emocional. Hay que dar un paso más. Hay que proyectar emociones positivas que contagien e impregnen los climas de aprendizaje, entrenamiento o trabajo.

¿Qué emociones recomiendo proyectar o generar en otras personas cuando trabajas con ellas?

  • SEGURIDAD. Sentirse seguro es imprescindible para atreverse, querer intentarlo, probar… aprender.
  • CURIOSIDAD. Despertar curiosidad es el punto de partida que lleva a hacerse preguntas, hacer preguntas, indagar, buscar información, ampliar horizontes… querer aprender.
  • ILUSIÓN – OPTIMISMO. Estar ilusionado, creer que es posible, ser optimista… alimenta la motivación propia y mueve la de otras personas, convirtiéndose en fuente de motivación.
  • ADMIRACIÓN. Dar valor, valorar, reconocer, dar importancia y consideración al esfuerzo, la perseverancia, la superación de la dificultad, la coherencia, ser ejemplar, lleva a la admiración por este tipo de valores…imprescindibles para aprender.
  • COMPLICIDAD. Estar guiado por una actitud de ayuda facilita la complicidad, favorece el compromiso y la identificación personal que lleva a abrirse, colaborar y… aprender.
  • AFABILIDAD. Ser afable, mantener un trato cordial, respetuoso, cariñoso… genera un clima abierto a la comunicación y la convivencia.
  • ACOGIDA. Sentirse valorado, querido, aceptado o acogido es un requisito para atender, escuchar con interés, esforzarse, colaborar y… aprender.

Business group showing teamworkSeguridad, curiosidad, admiración, complicidad, acogimiento… no se explican ni se argumentan, se ejercen, se trasmiten y se contagian. El amor se siente y se manifiesta, si se ha de pensar y explicar… malo, mala señal. Las emociones hablan por sí solas desde la expresión facial, los gestos y las acciones… Una sonrisa de complicidad, un abrazo de celebración, un acercamiento de apoyo, un silencio acompañado de un rostro serio, una cara de auténtica sorpresa… hablan por sí mismos sin necesidad de palabras. Manejar el lenguaje emocional es mucho más que ser eficaz en la comunicación no verbal, es entender, descifrar, gestionar y proyectar las emociones de forma que uno es capaz de vivir de forma positiva y lo proyecta sobre su entorno. Es momento de dar valor a las emociones, muy por encima de la palabra o el pensamiento. Emocionar es mucho más profundo que convencer.

A modo de conclusión, deberíamos emplear mayor esfuerzo y acierto en educar a nuestros jóvenes desde el punto de vista emocional para dotarles de más competencias emocionales o potenciar su inteligencia emocional de forma que puedan aspirar a vivir una vida óptima en lo personal, social y profesional, independientemente de las circunstancias que acontezcan.

 José Carrascosa

Coaching deportivo y psicologia en el deporte

Construir, liderar y hacer rendir a un equipo

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El rendimiento de un equipo tiene una relación directa con el “clima” que existe en el vestuario. La psicología del deporte ha identificado las características que crean un clima ideal de rendimiento a partir del cual rendir de forma óptima o dar lo mejor de sí mismo resulta fácil. El clima generado en el vestuario debe ayudar a que el jugador se sienta con confianza, atrevido, decidido a dar lo mejor de sí, empujado o alentado al esfuerzo máximo y al rendimiento óptimo.

2405789_large-lndEl clima ideal de rendimiento que debe instalarse en un vestuario tiene una relación directa y estrecha con el estilo de dirección que ejerce el entrenador. El clima que reine en el vestuario depende casi exclusivamente de cómo el entrenador dirige y lleva al equipo.

El entrenador precisa de auténticas habilidades de liderazgo para conducir un grupo y obtener de él un rendimiento óptimo. Existen unas reglas para dirigir un equipo. No se puede hacer de cualquier manera, ni improvisar, ni dejar a merced del sentido común, experiencia o forma de ser del propio entrenador. Algunas de estas estrategias que hacen posible una dirección eficaz son: 1) las habilidades de comunicación; 2) la capacidad de tomar decisiones y de resolver conflictos; 3) conocer estrategias de motivación individual y colectiva; 4) conocer estrategias que potencien la cohesión interna del grupo (team building); 5) una buena pedagogía del entrenamiento…

2405594_large-lndRendir de forma óptima resulta fácil o requiere dar un paso muy pequeño cuando el entrenador conecta personalmente con los jugadores , sabe consensuar una normas internas de funcionamiento, aborda los conflictos con naturalidad, es expresivo, tiene sentido del humor, es coherente y justo en sus decisiones, sabe hacer llegar sus conocimientos a los jugadores, hace que éstos vibren con la competición, no diferencia entre titulares y suplentes, cuenta con la totalidad de jugadores de la plantilla, organiza entrenamientos exigentes, competitivos, divertidos, y, por último, programa acciones para construir la cohesión interna del equipo.

Los jugadores han de sentirse identificados con su entrenador para que en el vestuario haya un clima ideal de rendimiento. Y ello tiene que ver, sobretodo, con cómo el entrenador ejerce la dirección del grupo o equipo.

La dirección del equipo es el aspecto que más pesa en la valoración que los futbolistas hacen de su entrenador. Algunos entrenadores van contando en su cuerpo técnico con la figura del psicólogo del deporte. Las empresas se están gastando mucho dinero en formar a sus directivos ya que han tomado conciencia de la importancia que tiene el estilo de dirección sobre la productividad. Actualmente la clave está en exigir al máximo desde un clima cordial, desde el convencimiento.

José Carrascosa. Psicólogo del Deporte.

Desarrollo personal y éxito deportivo

Genios por obligación

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¿Qué es un talento precoz? ¿Hay tantos como se quiere ver? ¿Cómo se trabaja con ellos? El talento deportivo puede estar en el ADN del bebé en forma de predisposición para la actividad física o el deporte. El talento del futbolista tiene relación con una excelente coordinación visomotriz que le predispone a manejar el balón con gran habilidad. Sin duda, los genes de este bebé son portadores de otros muchos talentos o inteligencias múltiples, de otras potencialidades. ¿Es lícito hipotecar el futuro desarrollo evolutivo del niño poniendo énfasis en una única potencialidad? ¿Se pueden ignorar o desatender otras inquietudes o necesidades del niño? ¿Es el mejor camino para lograr el éxito en el deporte la especialización temprana?

¿Por qué los niños se acercan a la práctica deportiva? Las razones están muy estudiadas: 1) disfrutar o pasárselo bien, y 2) sentirse competentes en el deporte elegido. También se sabe que la razón por la que abandonan el deporte es la falta de disfrute, la ausencia de emoción, la poca identificación con el grupo, en definitiva la frustración y el estrés. Entre los factores relacionados con el agotamiento o “bournaut” en los jóvenes deportistas, figuran: 1) las expectativas muy elevadas, tanto auto-impuestas como impuestas por los demás, 2) la presión de los padres, 3) la actitud de ganar a toda costa…

imagesActualmente existe obsesión por el rendimiento. Cada vez se pretende detectar de forma más temprana el llamado talento precoz. Hay una guerra por captar a los “mejores” y no hay ningún miramiento en apartarlos o prescindir de ellos si la progresión no es la esperada. No se repara en el coste emocional o personal para el niño. Padres que buscan agentes para que gestionen la carrera deportiva de su hijo, agentes que compiten con otros agentes por hacerse con el niño que más destaca, clubes que pelean con los agentes y con otros clubes por fichar a un posible talento precoz… Hay una tendencia absurda en muchos Escuelas de Fútbol, llamadas de élite, de someter al niño a mucho estrés para que se acostumbre a convivir con él.

En medio está el niño, él sólo ante un panorama devastador. Todos dicen que le defienden pero nadie repara en exigirle hasta exprimirlo o en dejarlo tirado si no responde a las expectativas. Muchos de ellos son arrancados de su entorno familiar y social, debiendo alejarse de sus padres, hermanos, amigos… ¿Qué pasa con esa inmensa mayoría de niños que no logran alcanzar el sueño de ser futbolista profesional? ¿Estamos hablando en fútbol de edades muy tempranas, 8, 10,12, 14 años… ¡Niños en pleno desarrollo! ¿Cómo es posible?

Los elegidos, aquellos pocos que llegan tras escalar la pared de una selección donde no hay sentimientos y logran alcanzar su sueño de ser futbolistas pueden acabar viviendo prisioneros de su propio entorno familiar, deportivo, social. No es difícil encontrar futbolistas que viven en una jaula dorada, con familiares al acecho de prebendas económicas que ayuden a mejorar su economía, clubes exprimiendo al futbolista exigiéndole rendir bien un partido sí y otro también, aficionados y medios de comunicación con los que hay que convivir a diario… Entonces jugar deja de ser una ilusión y se pierde el disfrute intrínseco, jugar bien se convierte en una obligación. No es fácil ser futbolista de éxito, centro de todas las miradas. La realidad es que muchos niños se quedan en el camino y los poquísimos privilegiados que llegan ¿en qué condiciones lo logran?

Hace falta una reflexión. Merece la pena hacerla. Solo un porcentaje reducido de niños dispone de madres y padres que permanecen sensatos ante la excelencia deportiva apuntada en su hijo. Son pocas las familias que priorizan el desarrollo personal sobre el posible pero muy difícil éxito deportivo.

Me niego a llamarlos “jóvenes futbolistas” pues solo son niños en proyecto de ser personas. Jugar al fútbol solo es una faceta más entre otras muchas, como el estudio, los amigos, la familia, otras aficiones… Apostar por ser futbolista profesional debería ser decidido por  el interesado a una edad en que sea capaz de tomar este tipo de decisiones, no antes de los 15 o 16 años. Hasta entonces debe ser un chico que juegue al fútbol a la vez que siga siendo un joven como otro cualquiera. No debe renegar de la condición de joven para ejercer la de futbolista precoz.

No hay futbolista si no hay persona. Capar el desarrollo personal, hipotecar a la persona en función de ser un buen “esto” o lo “otro”, no lleva a ninguna parte, ni siquiera al futuro. Y si a pesar de todo se consigue llegar posiblemente no se sabrá gestionar el éxito profesional, que no personal.

La especialización temprana en el deporte o en cualquier otra disciplina  conlleva muchos y graves riesgos para el desarrollo integral. Bloquea el desarrollo de otras inteligencias, supone un peaje emocional enorme y pone en riesgo el desarrollo del talento sobre el que se apuesta. Los genios por obligación dejan de ser genios o corren un serio riesgo de acabar siendo juguetes rotos.

José Carrascosa

Luis Suarez

Entrenamiento deportivo: la personalidad del delantero centro

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Luis Su?rez es posiblemente el mejor “goleador” del momento, un aut?ntico depredador ante la porter?a rival. Su perfil es claro: competitivo, agresivo, generoso en el esfuerzo, solidario con su equipo, atrevido, mucha decisi?n, le gusta vivir el duelo con los defensas rivales a los que trata de intimidarles permanentemente. Su car?cter le ayuda a trabajar al l?mite, le hace mejor profesional, aunque en ocasiones le lleva a traspasarlo y meterse en serios problemas. ?Ser?a el mismo delantero con otro car?cter?. Seguro que el incidente con Chiellini le ha hecho reflexionar, aunque aprender autocontrol no tiene porqu? cambiar su personalidad en el terreno de juego.

No es f?cil encontrar un aut?ntico “depredador” del ?rea, un delantero goleador que intimide a los defensas solo con su presencia. No es solo una cuesti?n de calidad o talento futbol?stico, de “tener gol”, es mucho m?s, necesita disponer de una personalidad arrolladora que le ayude a ser una pesadilla para las defensas de los equipos rivales. No me refiero a ser un provocador, que atente contra el juego limpio, sino a ser capaz de intimidar a los rivales desde el esfuerzo y el trabajo bien hecho, desde una mentalidad (competencias emocionales) que ponga al rival en permanente dificultad.

Diego CostaCoincid? con Diego Costa (At?tico de Madrid) en mi trabajo con la primera plantilla del Real Valladolid y es muy meritorio c?mo ha sabido evolucionar en su trabajo sobre el terreno de juego. Su potencial futbol?stico ya lo ten?a pero ha sabido mejorar en su manera de vivir el partido, en c?mo compite, lo que le ha llevado a convertirse en uno de los mejores delanteros actuales. Simeone est? sabi?ndole sacar y canalizar su car?cter que le hace ser un delantero diferente.

?lvaro Negredo (Manchester City) es posiblemente el delantero espa?ol que m?s y mejor ha sabido evolucionar. Su progresi?n ha venido siendo una constante a lo largo de toda su trayectoria profesional. Nunca se ha detenido. Su llegada a la Premier le ha ayudado a seguir creciendo y le ha situado entre los mejores delanteros de las grandes ligas. Coincid? con ?l en mi trabajo como psic?logo del primer equipo del Sevilla FC y considero que es un buen ejemplo de muchos de los valores y competencias emocionales que hacen mejor al buen delantero centro.

El talento es del todo insuficiente. Unas competencias emocionales espec?ficas incrementan el valor del talento y mejoran la capacidad para definir ante la porter?a rival. Es necesario entrenar la personalidad del delantero centro, educar en ?l unos valores, una actitud y unas competencias emocionales espec?ficas. Los ni?os no nacen teniendo gol o siendo depredadores del ?rea. Los entrenadores deben ir educando o moldeando en las diferentes edades esas competencias emocionales que definen al delantero centro competitivo, le ayudan a vivir cerca de la porter?a rival y a convertirse en un peligro constante para el rival.

Podemos identificar las siguientes competencias emocionales imprescindibles en un buen delantero centro competitivo:

  • Conducirse siempre desde el m?ximo ESFUERZO. Solo se mejora desde el esfuerzo. Cuando uno se obliga a dar lo m?ximo cada d?a, en cada entrenamiento y en cada partido hasta convertirlo en un h?bito, es cuando se est? en disposici?n de mejorar. Exigirse el m?ximo esfuerzo tolerando la fatiga, mejora la condici?n f?sica, desarrolla el car?cter y hace mejor al futbolista. El delantero tiende a regular su esfuerzo y a no desgastarse en trabajo defensivo. Es una creencia equivocada que le resta valor como futbolista. Las mayores satisfacciones suelen ir precedidas de los mayores esfuerzos. Luis Su?rez (Liverpool) es uno de los delanteros m?s en forma del momento y en su haber est? su esfuerzo, insistencia y disputa incansable o permanente con los defensas rivales. Diego Costa no se esconde en ning?n partido, siempre trata de darlo todo, nunca regala el partido al rival.
  • Saber TRABAJAR EN EQUIPO o hacer un TRABAJO COLECTIVO. El trabajo del delantero centro es una parte dentro de un trabajo colectivo, por lo que ha de tener un elevado esp?ritu de cooperaci?n con sus compa?eros. Es quien inicia el trabajo defensivo del equipo, y quien finaliza el juego de ataque. El gol es la expresi?n final de un trabajo de ataque por parte de todo el equipo, rubricado por el delantero centro. Pero su funci?n no solo es la de hacer goles, definir, sino tambi?n asistir a sus compa?eros para que marquen goles. El delantero centro es un especialista, como cada uno de sus compa?eros, dentro de un trabajo colectivo. Diego Costa es una pieza m?s del engranaje colectivo, de la m?quina de competir casi perfecta que es el Atl?tico de Madrid. Su disciplina t?ctica y trabajo al servicio del equipo le hacen mejor futbolista.
  • Tener AUTOCONFIANZA. El delantero centro vive rodeado de contrarios que tratan de impedirle realizar su trabajo. En el duelo con los defensas rivales ha de sentirse capaz de trabajar m?s y mejor, que ellos, de imponerles su trabajo hasta meterles en dificultades, generarles dudas y llevarles al error. Eso solo es posible trabajando desde el atrevimiento, la determinaci?n, el empuje… la autoconfianza. Radamel Falcao (AS Monaco) se busca la vida como nadie entre los defensas rivales, vive infiltrado en las trincheras del enemigo. Intimida y contagia ese esp?ritu a sus compa?eros. Karim Benzema (Real Madrid) es el delantero centro que m?s ha crecido en su autoconfianza. Zinedine Zidane est? sabiendo ejercer sobre ?l una tutor?a deportiva y personal que le est? ayudando a crecer en su confianza. Ancelotti parece entenderlo mucho mejor que Mourinho, algo decisivo para lograr el mejor rendimiento de un futbolista “diferente”. Leo Messi (FC Barcelona) sabe que es el mejor del mundo, su autoconfianza es m?xima, lo que le permite echarse el equipo a la espalda y tirar de ?l para decidir el partido, sobretodo en los partidos importantes. Lo mismo sucede en Cristiano Ronaldo (Real Madrid), su autoconfizanza est? blindada y nada parece debilitarla.
  • Alvaro-NegredoENTENDER EL ERROR / TOLERAR LA FRUSTRACI?N. El trabajo del delantero centro es muy evidente, salta a la vista, est? muy expuesto ante la grada. Sus aciertos y errores siempre son manifiestos, no pasan desapercibidos. El futbolista debe ser consciente de esta exposici?n acompa?a a su trabajo, sus aciertos y errores son sobrevalorados. ?Qui?n no se equivoca? No entender ni tolerar la posibilidad del error hace m?s vulnerable, m?s inseguro y multiplica los errores o fallos; saber que la posibilidad de errar alguna ocasi?n clara es inherente al trabajo del delantero centro hace menos sensible ante el error y potencia el atrevimiento. Negredo, en el S?nchez Pizju?n, y Benzema, en el Bernabeu, han tenido que escuchar la discrepancia puntual de la grada hacia ellos sin que hiciera mella en su trabajo. En el partido siguiente son capaces de anotar un hattrick. Saben que todas sus acciones no se van a convertir en gol y saben convivir con ello, forma parte de su trabajo.
  • El buen delantero centro relativiza el error. No meter gol no quiere decir que haya definido mal. A veces es m?rito del portero rival, quien ha estado acertado. De igual forma, una o dos acciones, por muy llamativas que sean, no pueden distorsionar el trabajo de todo un partido. El delantero centro no debe atender apenas a la posibilidad del error. Negredo es una persona tranquila que sabe alejarse o tomar distancia de lo sucedido en el partido para analizar su propio trabajo de forma serena y positiva.
  • Saber CONVIVIR CON EL GOL. El gol no se busca, se gestiona. Cuando el gol se busca desesperadamente, casi de forma obsesiva, resulta dif?cil encontrarlo. En cambio, el gol llega desde la m?xima concentraci?n, la tranquilidad, la confianza y la correcta gesti?n del juego en la proximidad o dentro del ?rea. Dicen que el gol es cuesti?n de rachas. No estoy de acuerdo. El gol acompa?a a los estados de ?nimo. Un gol trae m?s goles porque libera de la responsabilidad y obligaci?n de hacerlo, mientras que un fallo puede traer m?s fallos cuando aumenta la obligaci?n y la responsabilidad de hacer gol, a veces hasta convertirse en una obsesi?n. Costa, Su?rez, Negredo, Benzema, Falcao tienen una relaci?n de amistad con el gol, no lo ans?an, simplemente lo tienen, lo expresan, lo hacen, lo gestionan, saben convivir en armon?a con ?l.
  • DEFINIR, SIN SENTIR NI PENSAR. La cercan?a del gol suele sensibilizar a la mayor?a de jugadores, meti?ndoles cierto v?rtigo que les lleva a precipitarse o dudar. Parece que definir conlleva una carga emocional diferente a cualquier otra acci?n ejecutada fuera del ?rea. Solo unos pocos, los grandes goleadores, no sienten nada en la definici?n, se muestran inteligentes, ven y hacen, leen y resuelven con la misma concentraci?n, tranquilidad y confianza que lo hacen alejados del ?rea. Son aut?nticos “psic?patas” del gol, pues definen como una m?quina, sin sentimientos, sin dudar, lo ven y lo hacen, lo inventan en el mismo instante. A Su?rez, Messi, Benzema, Falcao no les tiembla el pulso ante la posibilidad del gol. Lo ven y lo hacen. Son m?quinas de hacer goles, m?quinas sin sentimiento. Luego lo disfrutan y lo celebran como el que m?s pero mientras lo est?n gestionando no se permiten sentir nada, definen estando muy concentrados y serenos.
  • Esta caracter?stica de psic?pata del gol identifica a los grandes goleadores de la historia del f?tbol, independientemente de su mayor o menor calidad t?cnica, como Pel?, Di St?fano, Torpedo Muller, Hugo S?nchez, Kempes, Van Nistelrooy…
  • BenzemaACEPTAR LAS CR?TICAS. El delantero centro siempre est? en boca de sus propios aficionados y medios de comunicaci?n, unas veces para valorar y ensalzar su rendimiento otras para cuestionarlo o criticarlo. Su trabajo nunca pasa desapercibido. Es necesario para mantener el equilibrio emocional asistir impasible a la opini?n de los dem?s, independizarse de ella, ser aut?nomo, tener criterio . Suelen ser opiniones no expertas ante un trabajo que se desarrolla en un “escaparate”, expuesto ante miles de aficionados o espectadores. Las opiniones ajenas son respetables aunque no tienen por qu? ser compartidas. El futbolista debe atender y considerar solo la opini?n de sus t?cnicos. Cualquier delantero centro ha vivido momentos puntuales de desencuentro con sus aficionados, Benzema en el Bernabeu y en Francia, Suarez en Anfield, Negredo en el S?chez Pizju?n. Son cr?ticas que no les dejan huella, m?s bien mueven su amor propio y les estimula.
  • luis-suarezAGRESIVIDAD. El buen delantero centro requiere de agresividad positiva, ha de ser un tipo “caliente”, que viva con intensidad el duelo con los rivales, que active su adrenalina y testosterona necesarias para vivir la competencia con los rivales. El car?cter rebelde acompa?a dentro del terreno de juego. Zlatan Ibrahimovic (Paris Saint Germain), Mario Balotelli (AC Milan), Luis Suarez responden al perfil de “bad boys” por su car?cter displicente, bronco, belicoso. Mourinho cuenta una an?cdota muy gr?fica sobre Balotelli. Habiendo sido amonestado y no disponiendo de otro delantero, Mou dedic? a Balotelli casi todos los minutos del descanso para que tuviera cuidado, se controlase y evitase la expulsi?n en la segunda parte. En la primera acci?n tras el descanso fue expulsado. Si ambos futbolistas no tuvieran ese car?cter fuerte y agresivo posiblemente no ser?an los que conocemos sobre el terreno de juego. Ser?a mucho pedirles que fuera del terreno de juego fueran un ejemplo de equilibrio y autocontrol personal. No obstante supone un reto en la etapa de formaci?n ense?ar autocontrol emocional a chicos del perfil de bad boys, de conducta disruptiva.
  • Ser GENEROSO. El ?xito de un delantero siempre guarda una relaci?n directa con el trabajo colectivo, en el que sus compa?eros participan aunque sea en un segundo plano. El delantero goleador personaliza el ?xito de todo un equipo. Que obtenga mayor reconocimiento p?blico e incluso econ?mico, dado que el gol se paga bien, no puede llevarle a un ego?smo absurdo. Debe ser generoso con los compa?eros porque en realidad su brillo lo debe en gran medida al trabajo de sus compa?eros. Ra?l Gonz?lez (Al-Sadd Soprts Club de Qatar) es uno de los delanteros que mejor representa los valores de solidaridad y generosidad para con el equipo.
  • Tener HUMILDAD. Nunca se puede perder la perspectiva de los propios or?genes, de d?nde se viene y c?mo se ha llegado al momento presente. La humildad es necesaria para mantenerse en una actitud de mejora permanente. Negredo, procedente del Barrio de Vallecas y educado en el seno de una familia trabajadora, es una persona orgullosa y comprometida con sus ra?ces.
  • La humildad tambi?n ayuda a respetar al rival y a los compa?eros, hace que no te conf?es ante un rival inferior ni pongas dif?cil la convivencia dentro del equipo. La humildad ayuda a relativizar lo que los dem?s entienden por ?xito y fracaso; el ?xito solo es un trabajo bien hecho, mientras que el fracaso es un trabajo que hay que mejorar. La humildad ayuda a digerir el ?xito y a no distorsionar la realidad. Donde los dem?s ven un icono medi?tico uno solo es se percibe como un buen profesional que intenta hacer su trabajo lo mejor posible sin regatear ilusi?n y esfuerzo. Una trayectoria profesional tan dilatada en el tiempo como la de Ra?l Gonz?lez no se puede explicar sin el valor de la humildad,. Siempre ha respetado a cualquier rival y ha mantenido la mente abierta para aprender y mejorar.
  • Ejercer LIDERAZGO. El delantero centro est? llamado a ser uno de los l?deres en la tarea, sobre el terreno de juego. Por su demarcaci?n y por su capacidad de intimidaci?n hacia el rival el delantero centro tira de su equipo, ?ste le busca y agradece encontrarlo. No es necesario que lleve el vestuario, que lidere al grupo desde la vertiente social y afectiva, pero el delantero centro debe ejercer un liderazgo desde la tarea, siendo una referencia importante para los compa?eros sobre el terreno de juego. El liderazgo desde la tarea da mayor relevancia al delantero centro, como le sucede a Leo Messi, Luis Su?rez o Ra?l Gonz?lez.
  • Moverse por NUEVOS Y SUCESIVOS RETOS. Escalar hacia la ?lite, situarse entre los mejores, exige trabajar duro cada d?a tratando de aprender y mejorar de forma que cuando se asciende de nivel o categor?a hay que seguir insistiendo, sin pararse, para seguir escalando a otro nivel inmediatamente superior. Una vez logrado un reto hay que plantearse otro nuevo y as? sucesivamente. Conformarse o acomodarse equivale a dejar de mejorar y crecer. Negredo es quiz?s el mejor ejemplo de progresi?n, formado en las categor?as inferiores del Madrid, su paso por Rayo Vallecano, Almer?a, Sevilla, y ahora City, ha ido elevando progresivamente en ?l el list?n de la exigencia y de la dificultad. No se ha conformado ni acomodado, ha querido m?s, ha buscado nuevos retos, lo que le ha ayudado mucho en su desarrollo profesional.
  • Alcanzar la AUTONOM?A EMOCIONAL. El delantero centro “matador” debe ser una persona aut?noma a nivel emocional, que disponga de la llave de su propio equilibrio y no se deje zarandear por las circunstancias. Cualquier acontecimiento favorable o desfavorable lo vive con relativa tranquilidad y equilibrio, sin sobresaltos, ni euforia ni angustia, sin perder la cabeza. Llega a entender y disfrutar del “glamour” que acompa?a al delantero goleador, sin darle m?s importancia. Ra?l siempre ha estado en el centro de multitud de debates, sabiendo permanecer al margen y convivir con ello sin prestarle apenas atenci?n

No existe la perfecci?n, ni hablando del delantero centro ni en nada. No existe un referente que aglutine todos los valores o competencias emocionales enunciadas. No existe el delantero centro perfecto con todas las cualidades positivas. No existe la perfecci?n, solo un camino de mejora y de aproximaci?n hacia la excelencia. Disponemos de diferentes modelos de los que aprender y mejorar. Hemos querido revisar qu? valores y competencias emocionales pueden impulsar el talento del delantero centro para avanzar en la formaci?n de los futbolistas.

A modo de conclusi?n, el delantero centro no nace si?ndolo, va aprendiendo a serlo progresivamente, form?ndose cada d?a, ense??ndole y educ?ndole no solo en lo referido a contenidos t?cnico-t?cticos sino tambi?n en cuanto a valores y competencias emocionales que ayudan al rendimiento ?ptimo y al mejor desarrollo deportivo y personal.

Esperamos que esta reflexi?n sirva para que muchos chicos/as, madres padres y entrenadores se conciencien de la importancia de ense?ar y aprender competencias emocionales, m?s all? de lo meramente futbol?stico , que hacen mejores en lo futbol?stico y en lo personal.

José Carrascosa